Fernando Botero: “Nada me divierte más que pintar”

El colombiano Fernando Botero, uno de los más importantes artistas vivos latinoamericanos y el más cotizado, dijo hoy en una entrevista con la Agencia EFE que su obra es muy extensa porque lleva muchos años trabajando: “Nada me divierte más que pintar”.

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“Soy un trabajador incansable; no considero la pintura un trabajo, no es una obligación, lo hago por placer; no he encontrado más que me divierta más que pintar”, comentó el artista.Botero, que hoy presentó en la ciudad de Vigo (noroeste de España) su colección “Abu Ghraib-El Circo”, explicó que se encierra a diario doce horas en su estudio parisino trabajando.

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“Por eso mi obra es tan extensa; llevo casi sesenta años como pintor profesional”, subrayó.Aunque pasa temporadas en sus estudios de Nueva York y en verano en Italia, la “segunda patria” de Fernando Botero es París. “Es mi lugar favorito, llevo casi cuarenta años viviendo aquí; París es la segunda patria para todos los pintores”, reconoció.Pese a la pasión que siente por la pintura, Fernando Botero reconoció a Efe: “Yo había querido ser escultor toda la vida, pero para ello tenía que dejar de pintar”.

“Hoy en día me considero más pintor que escultor, en el sentido de que he dedicado más tiempo de mi vida a la pintura. La diferencia entre pintura y escultura es que cuando pinto un cuadro sólo yo intervengo, sin embargo, en una escultura pueden llegar a intervenir varias manos artesanas”.El pintor de Medellín reconoció que la inspiración le viene de forma espontánea. “Uno no sabe hasta el mismo día qué va a pintar. De pronto digo: ‘este tema me apasiona, voy a hacer algo sobre él’, y ya está. Lo maravilloso del arte es no saber qué vendrá”.

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Los característicos personajes de Botero se han convertido desde hace años en la marca del arte latinoamericano en todo el mundo.Sin embargo, remarca que la mayor parte de los artistas latinoamericanos siguen actualmente corrientes internacionales (abstraccionismo, conceptualismo, minimalismo,…), si bien él se define como “un pintor figurativo y local”.De su paso por España en el año 1952, Botero recordó que visitaba casi a diario las salas del Museo del Prado, situado justo enfrente de la pensión donde se alojaba, para copiar las pinturas de Goya, Tintoretto o Tiziano, y admitió que Velázquez es sin duda el artista español que más sensaciones le transmite.

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Con importantes exposiciones de pintura y escultura en salas y espacios de todo el mundo, Botero dijo recordar con especial “placer” sus esculturas en el Paseo de la Castellana, una de las grandes avenidas de la ciudad de Madrid.”Colocar las esculturas en el Paseo de la Castellana es una de las exposiciones que más placer me produjo por la gran cantidad de gente que la pudo ver y por la comunicación que se estableció. Fue muy controvertida, pero muy divertida, había gente que portaba carteles contra mi obra”, afirmó.

* EFE (11 de Noviembre del 2008)

Artista español culmina su colosal cúpula para los derechos humanos de ONU

El célebre artista español ,Miquel Barceló, culmina su colosal cúpula para la Sala de los Derechos Humanos en la sede europea de la ONU, que se inaugura el próximo martes en presencia del rey de España. Se trata de la mayor obra de arte donada a Naciones Unidas en décadas.

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Miquel Barceló necesitó nueve meses y 35.000 kilos de pintura para dar forma a “un mar en movimiento” de 1.400 metros de superficie. swissinfo tuvo oportunidad de ver el trabajo en plena fase de creación.

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La visita tuvo lugar con el secretismo propio de la entrada en una central nuclear o un centro de inteligencia militar. Corrían los días de marzo de 2008 cuando este cronista tuvo el raro privilegio de entrar en la Sala XX del futuro Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

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Montado a unos gigantescos andamios a pocos palmos de la inmensa cúpula, el trabajo se presentaba aún a medio concluir ante un selecto grupo de visitantes. Prohibición expresa y terminante de tomar fotografías, incluso con los teléfonos móviles.

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Ante nuestros ojos se desplegaba la obra de Miquel Barceló.
Un trabajo de proporciones hercúleas que se había iniciado el 10 de septiembre de 2007. Comenzaba así a tomar forma el proyecto que nació durante una visita del rey Don Juan Carlos a Ginebra en 2005.

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En ese viaje, Naciones Unidas propuso al monarca español la realización de una segunda contribución artística a la sede europea de la ONU, tras los murales realizados por Josep María Sert en 1936, poco antes de la Guerra Civil.

A tal fin nació la fundación mixta ONUART, constituida por el Estado español y un conglomerado de empresas punteras entre las que se cuentan algunas de las principales firmas de la Península.

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A partir de la culminación de los trabajos, la Sala XX de las Naciones Unidas pasará a llamarse ‘Sala de los Derechos Humanos y de la Alianza de las Civilizaciones.

« Suiza es un país lleno de sorpresas y Ginebra una ciudad cosmopolita que me hizo sentir un exilado de lujo »

Miquel Barceló, artista mallorquín “Una cueva y un mar en perpetuo movimiento”
La creación de esta gigantesca obra no fue tarea fácil e implicó innumerables desafíos técnicos. Entre los asistentes de Miquel Barceló se cuentan especialistas en partículas físicas, ingenieros, arquitectos y restauradores de patrimonio.

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Incluso un cocinero llegado expresamente de París. Como explicaría a los medios de comunicación el propio Barceló (Felanitx, Mallorca, 1957) fue muy difícil encontrar las materias adecuadas para dar forma a su sueño.

“En numerosas ocasiones llegué a pensar en tirar la toalla”, comentó. Pero, afortunadamente, el artista mallorquín salió victorioso en su apuesta al encontrar los materiales capaces de generar las inmensas estalactitas y dar con las resinas y pinturas adecuadas tras meses de experimentación constante.

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De hecho, la creación de Miquel Barceló tiene una característica muy singular. Según el punto de vista que adopte el visitante, la obra cambia por completo en una metamorfosis infinita de colores y formas.

Si el observador da una vuelta alrededor de las imponentes estalactitas verá a cada paso un nuevo aspecto de una pieza que parece contar con vida propia. Sin duda, una experiencia singular.

La obra “recuerda a una cueva y un mar en perpetuo movimiento”, en palabras de su autor. Para su realización utilizó pistolas de ‘paintball’, un complejo código de colores, 35.000 kilos de pintura y una poderosa manguera para inyectar el Nepóxido.

Este material resistente y de fuerte textura es el que finalmente permitió que la pintura cuajara y las estalactitas se aguantaran en su sitio. La pintura es ignífuga y resistente “como para llegar a durar más que el propio edificio que la alberga”.

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Durante los meses de trabajo, Miquel Barceló se instaló a orillas del Lago Leman con su equipo de colaboradores. El artista, que tiene casas en París, Mali y Mallorca, afirmó disfrutar de su estancia en suelo helvético. “Suiza es un país lleno de sorpresas y Ginebra una ciudad cosmopolita que me hizo sentir un exilado de lujo”, comentó el pintor. Igualmente recordó que Jorge Luis Borges consideraba a Ginebra como “la ciudad más propicia para la felicidad”.

Financiación española
España ha asumido la totalidad de los costes, no sólo de la creación artística, sino también de la remodelación y amueblamiento de la sala. Tras los trabajos, la Sala XX se convertirá en uno de los mayores y más modernos centros de negociación del Palacio de las Naciones.

Dispondrá de los más avanzados sistemas audiovisuales, informáticos, de interpretación y de telecomunicaciones. El costo total de los trabajos fue desvelado el pasado martes por el embajador español ante la ONU, Javier Garrigues, igualmente vicepresidente de la Fundación ONUART.

La suma es de 18,5 millones de euros financiados en un 40% por el Estado español y el 60% restante por el conglomerado de empresas que componen la Fundación ONUART. Entre ellas se cuentan algunos de los principales nombres de los negocios españoles como Telefónica, Repsol, La Caixa, Caja Baleares, Iberdrola, Caixa Catalunya, Caixa Galicia o el Grupo Santander, entre otras.

Este próximo martes 18, la obra verá la luz pública en vísperas del 60 Aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La ceremonia contará con la presencia de los Reyes de España, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente de Suiza Pascal Couchepin y el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, entre las 700 personalidades invitadas.

A partir del mes de diciembre, la obra de Miquel Barceló será testigo de las reuniones del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y, posiblemente, sirva de inspiración a los diplomáticos para dar con algunas soluciones a los numerosos problemas que enfrenta el mundo.

* swissinfo, Rodrigo Carrizo Couto (16 de noviembre del 2008)

Tenemos que aprender a morir

El suicidio asistido y el turismo de la muerte en Suiza recobran actualidad tras la publicación, la semana pasada, de un estudio de la Universidad de Zúrich. Vivir y morir son dos derechos fundamentales que no se contradicen, sostiene el filósofo suizo, Hans Saner.

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Pie de foto: Hans Saner en Schützenmatt, el parque basiliense donde también solía pasear su maestro, Karl Jaspers. (swissinfo)

Este intelectual pronunció recientemente una conferencia en el marco de la exposición fotográfica ‘Vivir una vez más antes de morir’ en el Kornhausforum de Berna. Entrevista.

swissinfo: La muerte es tema tabú, al mismo tiempo fascina a la gente. ¿Por qué?
Hans Saner: Creo que estamos fascinados porque todos sabemos que vamos a morir, pero no cuándo ni cómo. En esta fascinación se mezcla una dosis de miedo que en ciertas circunstancias puede volverse agobiante. En este estado – fascinado y atemorizado – uno oscila entre la infelicidad y la felicidad de saber que ineludiblemente vamos a morir.

swissinfo: ¿Por qué dijo en su conferencia que “debemos aprender a morir a tiempo”?
H.S.: Este pensamiento de Nietzsche se interpreta hoy en el contexto de que el ser humano alcanza cada vez mayor edad, con lo que surgen enfermedades casi intratables. No debemos engañarnos; en general la vejez está asociada al sufrimiento. Por ello decrece el número de personas que a cualquier precio quieren llegar a ser muy viejas. Este es un ideal cuantitativo y falso.

Debemos preguntarnos más bien cómo conservar la calidad de vida en la vejez. Si ésta se pierde, uno tiene el derecho a decir ‘basta’. Y es que hay un doble derecho humano fundamental: a vivir, lo que significa que nadie, tampoco una institución, tiene derecho a matarme. Y a morir, que significa que si quiero acabar con mi vida y soy jurídicamente capaz de ello, nadie tiene el derecho de hacerme desistir. Estos dos derechos no se contradicen: uno prohíbe la violencia contra mí, que no se me mate; y el otro prohíbe obligarme o condenarme a sufrir.

swissinfo: Entonces tenemos la libertad también para quitarnos la vida.
H.S.: Sí. Somos seres casuales, pero en el proceso de la vida, en cierto modo nos hacemos cargo de nosotros mismos. Es decir, no somos más seres casuales, sino que estamos en el curso de una biografía que nos determina. No todo puede dejarse completamente al azar. La ansiada independencia encierra la posibilidad de ir voluntariamente a la muerte.

swissinfo: Lorenz Imhof, coautor de un reciente estudio sobre el suicidio asistido y el turismo de muerte en Suiza, afirma que la cuestión no es vivir o morir, sino la forma de morir.
H.S.: Los ancianos no temen a la muerte, sino a todo lo que podría estar asociado a ella, o sea, la posible crueldad del sufrimiento. En este caso, suicidio asistido significa ayudar a morir. El problema es hasta qué punto es aceptable el suicidio asistido activo. Creo que debería ser aceptado cuando es deseado o exigido por el enfermo grave o por quien está cansado de vivir. Y debe ser denegado cuando es llevado a cabo contra esos deseos.

swissinfo: ¿El denominado ‘turismo de la muerte’ daña la imagen de Suiza?
H.S.: No lo creo. El suicidio asistido no es un fenómeno generalizado. Las apreciaciones vienen, en parte, de estratos que han visto de cerca la eutanasia pervertida. Lo que pasó en el Tercer Reich, los asesinatos en masa, no tienen nada que ver son el suicidio asistido, que no sólo debe ser permitido sino fomentado.

El ser humano no puede quedar abandonado al destino. Tenemos el derecho a acortar el tiempo de vida. Esto es lo que quiero decir con “debemos aprender a morir a tiempo’. El proceso de morir puede convertirse en algo muy difícil para una familia, para un grupo, y si el enfermo tiene el deseo de morir, no tenemos el derecho a prohibírselo.

swissinfo: Entre los hombres de 15 a 44 años, el suicidio es la causa de muerte más frecuente en Suiza. Pero un estudio de una universidad inglesa señala que los suizos son, después de los daneses, los más felices del mundo. ¿Cómo explica esta contradicción?
H.S.: Es difícil decirlo, las escalas son discutibles. En Suiza no se muestran los sentimientos o las emociones fácilmente. El que no nos quejemos no significa que nos sintamos felices, sino que tal vez renunciamos a la queja porque, justamente, no queremos mostrar los sentimientos. Si Suiza tiene la segunda tasa más alta de suicidios en el mundo, esto puede ser un indicio de un gran sentido de libertad con relación a la muerte; no aceptamos lo que el destino nos depara. Esto tiene que ver con la dignidad que poder decir ‘no’. Es un logro si no tenemos que subyugarnos a vivir contra nuestra voluntad.

swissinfo: ¿Y a usted, qué le hace feliz?
H.S.: Lo mejor en la vida son los amigos. El estudio, la conclusión de una obra, por lo general, es una lucha ligada a mucha disciplina y dureza contra sí mismo. Después de concluir una obra me siento vacío, muchos autores caen en la depresión.

Con los amigos hay la posibilidad de la conversación, de liberarse de la opresora cotidianeidad. También el amor hace feliz, pero la amistad es más importante y más fiable. El amor viene y se va. No tenemos poder sobre él; es vulnerable y a menudo se extingue rápidamente.

swissinfo: “Filosofar significa aprender a morir”, según Platón. ¿Tenemos que volvernos filósofos para aprender a morir?
H.S.: En los últimos tiempos se habla de nuevo de ello. El arte de morir es también el arte de vivir, y viceversa. Lo último de la vida es la muerte, la frontera de todo aquello sobre lo que no sabemos absolutamente nada.

* Entrevista swissinfo: Rosa Amelia Fierro, 14 de noviembre del 2008

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Breve biografia de HANS SANER
Nació en 1934 en Grosshöchstetten, cerca de Berna, y es el filósofo suizo vivo más renombrado.

Estudió Filosofía, Psicología y Germanística en Lausana y Basilea.

Fue discípulo de Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra alemán que emigró a Suiza en 1948 y que conceptualizó una filosofía existencial basada en experiencias extremas.

Entre 1962 – 1969 fue asistente personal de Jaspers, cuyo legado póstumo se encarga de editar.

En 1967 presentó su tesis doctoral ‘La Paz eterna’ sobre los escritos de Kant, con la que ganó el premio Hermann Hesse en 1968.

Reside en Basilea y se manifiesta constantemente sobre cuestiones filosóficas y políticas de actualidad.
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Para conocer a un pueblo hay que saber lo que comían

Amber VanDerwarker es una joven investigadora forma parte de una nueva generación de arqueólogos que centran sus indagaciones en la letra menuda de las civilizaciones precolombinas. Concretamente, Amber VanDerwarker rebusca entre los restos alimenticios de los olmecas, porque está convencida de que la dieta de la gente corriente puede desvelar muchos secretos de su enigmática cultura.

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Dime lo que comes y te diré quién eres… o quién eras. Ese es el lema de la joven arqueóloga Amber VanDerwarker, de Universidad de California, en Santa Barbara, que se dedica a indagar sobre la vida cotidiana de la cultura olmeca, que prosperó en Mesoamérica entre 1400 y 300 a. C. Los escasos rastros de su presencia –como las enigmáticas cabezas gigantes que nos miran con ceño malhumorado– se encuentran principalmente en los pantanos que bordean el golfo de México.

Los arqueólogos veteranos pasan la mayor parte de su tiempo profesional discutiendo acaloradamente si los olmecas pueden proclamarse como los fundadores de la civilización mesoamericana –es decir, si eran los principales exportadores de religión, arte y cerámica al resto de esta región del Nuevo Continente– o si simplemente desarrollaron una de las muchas culturas que aportaron su grano de arena a la estructura religiosa y social de los mayas, los aztecas y otras sociedades anteriores a la llegada de Colón. Pero tales discusiones oscurecen el trabajo de una nueva generación de arqueólogos que se preguntan sobre aspectos más fundamentales acerca de aquellas gentes. Es decir, qué comían, cómo vivían o cómo trabajaban. La diferencia de enfoque marca una revolución silenciosa en el estudio de la antigua Mesoamérica, que hasta ahora sólo se había abordado a través de sus estructuras monumentales, sus reyes y la iconografía de la élite.

“Para aprender sobre un pueblo hay que conocer sus hábitos cotidianos. Debemos saber lo que hacía la gente corriente fuera de los grandes centros urbanos. Y nada nos marca y define tanto como la comida”, dice VanDerwarker, de 34 años, en una entrevista telefónica. “Sin embargo, nadie ha hecho todavía un estudio consistente y completo sobre los restos vegetales hallados en las inmediaciones de las estructuras olmecas. Es un ámbito completamente olvidado. Yo trato de llenar ese vacío averiguando no sólo cómo se alimentaba la gente, sino la manera en que cambió su dieta con el paso del tiempo”.

Para conseguir su objetivo, VanDerwarker pasa mucho tiempo escudriñando fragmentos de plantas calcinadas y restos óseos de peces, conejos y otras criaturas de unos 3.000 años de edad. Su trabajo comenzó a dar frutos mientras estudiaba en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, cuando examinó los vestigios vegetales y animales obtenidos por el arqueólogo Philip Arnold en la región de Tuxtla, al norte de San Lorenzo y los grandes centros olmecas. Descubrió que, a diferencia de las antiguas civilizaciones de Egipto, China y Mesopotamia –que aprendieron a guardar una cosecha de un tipo determinado de alimento para los tiempos de invierno o sequía–, la cultura olmeca no se basaba en un solo cultivo.

“La vieja idea era que la llegada al poder de los olmecas estaba ligada al maíz”, explica VanDerwarker, “pero yo hallé restos de frijoles, cebada y arroz, alimentos coordinados por los poderes centrales a través de una enorme red de cultivos. Estoy convencida de que el maíz no lo sustentaba todo, de que los olmecas se centraron en ese cereal sólo durante sus últimos años. Además, cultivaban aguacates y árboles frutales, pescaban y cazaban ocelotes, venados, conejos y tortugas. Tenían, pues, abundancia de recursos y su economía era variada”.

En nuestros días, el territorio olmeca sigue siendo de difícil acceso cuando llueve. Los arqueólogos modernos siempre han tenido muy en cuenta esta región húmeda y pantanosa, tan distinta al valle seco de Oaxaca y a las frías tierras donde hoy se asienta Ciudad de México, la patria de los aztecas. Su cultura ha intrigado al gran público gracias a las famosas cabezas gigantes de reyes y jefes tribales de hasta 20 toneladas de peso, desenterradas en los pantanos en el siglo XIX. Algunos parecen ser jugadores de pelota, ataviados con lo que podría describirse como un caskenethco de cuero de fútbol americano. Al principio se creía que fueron tallados por los mayas, pero después se descubrió que la región que los aztecas llamaban “lugar de las riquezas” estaba llena de restos más antiguos.

Tras años de investigación, Matthew Stirling, del Instituto Smithsonian, y el historiador mexicano Miguel Covarrubias llegaron a la conclusión de que las colosales cabezas eran las esculturas monumentales más antiguas de Mesoamérica, según demostraba la datación realizada con radiocarbono. Pero esta afirmación fue recibida con una controversia que aún no se ha apagado.

En 1960 fue hallada en San Lorenzo la ciudad olmeca más antigua, donde podrían haber vivido 5.000 personas. Allí se alzaba el llamado Palacio Rojo, una estructura con suelo de gravilla y paredes de barro pintadas y decoradas con motivos de piedra, que tenía un sofisticado sistema de drenaje fabricado en basalto. Algunas de las esculturas allí encontradas representan jaguares, serpientes y criaturas mitad sierpe y mitad hombre, una iconografía que se repitió durante milenios en toda Mesoamérica, desde las ciudades mayas de Yucatán hasta Tenochtitlán, la capital azteca, en el norte.

Alrededor del centro urbano de San Lorenzo, en un área de 400 kilómetros cuadrados, otras 13.000 personas habitaban 19 aldeas y 76 isletas de barro; en algunas de estas últimas sólo había espacio para una casa. Todos los núcleos estaban emplazados junto a una red de ríos y canales, por lo que eran perfectas para la pesca. Según los expertos, esta extensión de la ciudad principal en forma de ciudadelas, barrios y casas individuales no tuvo precedentes en la Mesoamérica primitiva.

VanDerwarker pretende demostrar que los olmecas vivían bajo un sistema de tributos a una autoridad. “Se trataría, pues, de una economía donde la gente pagaba al líder con sus cosechas. De este modo, el cabecilla recaudaba lo necesario para construir edificios y obras públicas, y al mismo tiempo, la élite no tenía que cultivar su alimento. Pero demostrar esta hipótesis implica hacer algo que ningún arqueólogo ha llevado a cabo hasta el momento: averiguar qué comía la gente y, a continuación, seguir el movimiento de ese alimento desde las poblaciones periféricas hasta el centro urbano. Todavía estoy recogiendo los datos para confirmar o echar por tierra el modelo”.

La dieta de un pueblo también proporciona pistas sobre su política y estatus social. El problema es que no hay muchos arqueólogos con la preparación suficiente para analizar restos de plantas y animales antiquísimos. De hecho, el laboratorio de VanDerwarker está lleno de peticiones para que analice puñados de tierra procedentes de diversos lugares del mundo.

Su análisis es macrobotánico –es decir, se puede realizar a simple vista o con un microscopio de pocos aumentos–, y comienza con la recogida de grandes cantidades de tierra, en todos los contextos posibles. “Nos llevamos bolsas de 10 litros, y llenamos cientos de ellas”, explica Van- Derwater. “Después vertimos esa tierra dentro de lo que llamamos tanque de flotación, un depósito de agua con un tamiz fino en medio diseñado específicamente para tal propósito. Puesto que los lugares de excavación olmeca se encuentran en ambientes tropicales y húmedos, el material vegetal se descompone rápidamente. Sólo perdura cuando se quema y ennegrece, o sea, cuando la materia orgánica se convierte en carbón. Lo que sucede al verter la tierra en el tanque es que dicho carbón flota hasta la superficie porque es muy ligero. A continuación, recogemos los restos, los secamos y los guardamos para identificar a qué plantas pertenecían. Finalmente, los enviamos a un laboratorio especial para que los daten con el carbono 14, técnica que, como es bien sabido, permite llegar hasta los 10.000 años de antigüedad”.

Pero además de las cosas que flotan, VanDerwarker y su equipo estudian todo lo que se hunde hasta el fondo. “Los tanques tienen un filtro, similar a las mosquiteras, que deja pasar la tierra y captura trozos de cerámica, semillas de aguacate, piedras, etcétera. Una vez que tengo todo identificado y fechado, es cuando comienza el verdadero análisis. Busco patrones en el tiempo y en el espacio. Por ejemplo, puedo comparar los materiales de varios yacimientos arqueológicos, o de varias zonas dentro de un mismo lugar de excavación, de tal manera que dentro de un importante centro político se pueden obtener muestras de las áreas frecuentadas por la élite y por las clases más bajas, y de los espacios ceremoniales, por ejemplo. La idea es comprobar si se encuentran los mismos tipos de alimentos en las diferentes zonas”.

Volcada en estas sutilezas de la intrahistoria olmeca, VanDerwarker se mantiene al margen de los debates sobre el papel seminal de esta civilización en el mundo mesoamericano, si son o no los sumerios de la región. “No es una discusión que nos permita aprender mucho acerca de esas sociedades, sino una disputa sobre quién fue mejor. Las cabezas olmecas, hermosas pero mudas, han capturado la imaginación de todos. Era un pueblo razonablemente complejo y muy antiguo. Y no vivía en el vacío: sus contemporáneos lo conocían. Por eso creo que es tan importante entender cómo era su organización política y económica, ya que esto arrojaría luz sobre las institucio- “Comprender el pasado nos permite enfrentarnos mejor al cambio y la catástrofe” nes más complejas que vinieron después”.

La investigadora está firmemente convencida de que la arqueología nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. “Comprender el pasado es importantísimo. Muchas veces no tenemos la profundidad de pensamiento suficiente para captar lo que nos está afectando ahora mismo, qué procesos están condicionando la cultura humana, qué influye en las decisiones de nuestros representantes. La arqueología nos permite mirar hacia atrás –a las alteraciones medioambientales, a los procesos políticos y a las transformaciones sociales– para explicar cómo nos enfrentamos a las catástrofes y al cambio. Básicamente, nos ayuda a entender el proceso sociopolítico de la misma forma que hace la paleogeología con el cambio climático”.

Los estudios de VanDerwarker parecen aportar pruebas sólidas sobre la teoría de que la forma de vida de los olmecas era radicalmente distinta a la de las primeras civilizaciones de Asia y África, aunque todavía queda por demostrar si los pobladores de los centros urbanos experimentaban una realidad distinta a los habitantes de los suburbios. Imaginemos a los arqueólogos del futuro removiendo los restos de la ciudad de Washington. Dentro de 2.000 años, la sociedad de las hamburguesas, las patatas fritas y el colesterol no saldría precisamente retratada en los vestigios hallados en la Casa Blanca o el Pentágono. O como muy bien dice la investigadora, “es obvio que no podríamos entender nuestra propia sociedad limitando el enfoque a Donald Trump o Paris Hilton”.

* Ángela Posada-Swafford  (Muy Interesante, Oct. 2008)

Biografia del premio Nobel de literatura 2008: Jean-Marie Gustave Le Clézio

A continuación presento una interesante reseña bibliografia del último ganador del premio nobel de literatura, el escritor francés Jean-Marie Gustave Le Clézio. Incluyendo al final una relacion de sus libros en frances, ingles y español (además él ha escrito en otros idiomas como el sueco, alemán, etc…)
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”el escritor de la ruptura, de la aventura poética y de la sensualidad extasiada, investigador de una humanidad fuera y debajo de la civilización reinante”.

Jean-Marie Gustave Le Clézio nació el 13 de abril de 1940 en Niza, aunque sus progenitores tenían estrechos lazos familiares en Mauricio, antigua colonia francesa hasta ser conquistada por los británicos en 1810. A los ocho años de edad se trasladó a vivir junto con su familia a Nigeria, donde su padre había trabajado como médico durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante el mes que duró la travesía en barco a Nigeria, Le Clézio empezó su carrera como escritor con dos breves libros, Un long voyage y Oradi noir, que incluso contenía una lista con “obras de próxima aparición”. Le Clézio creció entre dos lenguas, el francés y el inglés. En 1950 regresó con su familia a Niza.

Tras acabar el bachillerato en 1957, realizó estudios de inglés en la Universidad de Bristol entre 1958 y 1959 y en Londres entre 1960 y 1961. En 1963 abtuvo un diploma universitario en la Universidad de Niza (Instituto de Estudios Literarios) 1963.

Terminó sus estudios de licenciatura en la Universidad de Aix-en-Provence en 1964. Hizo su doctorado sobre la historia antigua de México en la Universidad de Perpignan en 1983. Ha impartido clase en diferentes universidades del mundo, como Bangkok, México D.F., Boston Austin y Albuquerque.

Le Clézio suscitó mucha atención con su primera novela Le procés-verbal (1963; El atestado, 1964). Como joven escritor inmerso en las repercusiones del existencialismo y el roman nouveau, fue un conjurador que intentó elevar las palabras por encima del estado degenerado de la lengua cotidana y devolverles la fuerza evocadora de una realidad esencial.

Este primer libro fue el inicio de una serie de descripciones de estados de crisis, que incluye también la colección de relatos La fièvre (1965; La fiebre) y Le déluge (1966; El diluvio, 1969), donde denuncia la confusión y el miedo reinantes en las grandes ciudades occidentales.

Muy pronto destacó la faceta de Le Clézio como escritor comprometido con el medio ambiente, orientación que se acentuó con las novelas Terra amata (1967), Le livre des fuites (1969; El libro de las huidas), La guerre (1970; La guerra, 1972) y Les géants (1973). Su consagración definitiva como escritor de novelas llegó con Désert (1980; Desierto, 1991), obra que le valió el galardón de la Academia Francesa.

Esta obra contiene magníficas imágenes de una cultura perdida en el desierto norteafricano que contrastan con una representación de Europa vista a través de la mirada de los inmigrantes indeseados. El personaje principal, la trabajadora inmigrante argelina Lalla, es el polo opuesto utópico a la brutalidad y la fealdad de la sociedad europea.

Simultáneamente a la publicación de estos libros, Le Clézio publicó los ensayos de carácter meditativo L’extase matérielle (1967), Mydriase (1973) y Haï (1971), este último con influencias de la cultura indígena. Sus prolongadas estancias en México y Centroamérica entre los años 1970 y 1974 tuvieron un impacto decisivo en su obra literaria; el escritor se alejó de las grandes ciudades para encontrar una nueva realidad espiritual en el contacto con los indígenas.

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Conoció a Jemia, de nacionalidad marroquí, con la que se casó en 1975, el mismo año en que publicó Voyage de l’autre côté, libro donde relata todo lo aprendido en Centroamérica. Le Clézio inició la traducción de una de las grandes obras de la tradición cultural amerindia, Les prophéties du Chilam Balam.

Le réve mexicaine ou la pensée interrompue (1988) es un claro testimonio de la fascinación que el grandioso pasado de México ejerce sobre él. Desde la década de los noventa, Le Clézio y su esposa alternan su residencia entre Albuquerque, el estado de Nuevo México, la isla Mauricio y Niza.

Le chercheur d’or (1985) trata temas de las islas del Océano Índico en forma de novelas de aventuras. La atracción que le provoca el sueño del paraíso terrenal aparece en los últimos años en libros como Ourania (2005) y Raga (2006), obra esta última que está dedicada a documentar la vida en peligro de extinción en las islas de Oceanía cuando la globalización se abre paso a la fuerza.

En Ourania la acción se desarrolla en un lejano valle de México donde el personaje principal y alter ego del escritor encuentra una colonia de buscadores que ha reconquistado la armonía de la edad de oro y ha rechazado las costumbres perniciosas de la civilización, entre ellas, las lenguas comunes.

El punto central de la obra literaria de Le Clézio ha ido trasladándose cada vez más hacia una exploración del mundo de la infancia y de la propia historia familiar. Esta orientación se inició con Onitsha (1991; Onitsha, 1992), continuó de modo más explícito con La quarantaine (1995; La cuarentena, 1998) y culminó con Révolutions (2003) y L’Africain (2004; El africano, 2007).

Révolutions resume los temas más importantes de su obra literaria: la memoria, el exilio, las rupturas de la juventud, el conflicto de las culturas. Episodios de sitios y épocas diferentes se encuentran aledaños unos a otros: los años de estudiante del personaje principal durante las décadas de los cincuenta y sesenta en Niza, Londres y México, las vivencias del ancestro bretón como soldado en el ejército revolucionario 1792 a 1794 y la emigración a la isla de Mauricio para escapar a la opresión de la sociedad revolucionaria, así como la narración de una esclava de principios del siglo XIX.

Sumergido en los recuerdos de juventud, se perfila el relato de la visita que el personaje principal le hace a la hermana de su abuelo paterno, la tía Catherine, última portadora de la tradición familiar de las propiedades perdidas en Mauricio, que le hace entrega de los recuerdos de los que Le Clézio se hará cargo como escritor.

L’africain es la historia del padre del escritor, al mismo tiempo reconstrucción, vindicación del honor y memoria de la vida de un muchacho a la sombra de un extraño al que está obligado a amar. Recuerda a través del paisaje: África le cuenta quién era él cuando a los ocho años asistió al reencuentro de la familia después de los años de separación durante la guerra.

Una de las últimas obras salida de la pluma de Le Clézio es Ballaciner (2007), un profundo ensayo de corte personal sobre la historia del arte cinematográfico y la importancia del cine en la propia vida del escritor, desde los proyectores de manivela de la infancia hasta las incursiones de la vida adulta en la cinematografía de tierras lejanas, pasando por el culto adolescente a los cineastas que estaban en boga. La última obra, Ritournelle de la faim, acaba de ser publicada.

Le Clézio ha escrito además varios libros infantiles y juveniles, entre los que se pueden mencionar Lullaby (1980), Celui qui n’avait jamais vu la mer seguido de La montagne du dieu vivant (1982) y Balaabilou (1985).
Premios literarios: Premio Théophraste Renaudot (1963), Premio Larbaud (1973), Premio Paul Morand, de la Academia Francesa (1980), Premio Jean-Giono (1997), Premio Prince de Monaco (1998), Premio Stig Dagerman (2008).

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Works in French
Le procès-verbal. – Paris : Gallimard, 1963
Le jour où Beaumont fit connaissance avec sa douleur. – Paris : Mercure de France, 1964
La fièvre. – Paris : Gallimard, 1965
Le déluge : roman. – Paris : Gallimard, 1966
L’extase matérielle . – Paris : Gallimard, 1967
Terra amata. – Paris : Gallimard, 1967
Le livre des fuites : roman d’aventures. – Paris : Gallimard, 1969
La guerre. – Paris : Gallimard, 1970
Haï. – Genève : Skira, 1971
Mydriase. – Montpellier : Fata Morgana, 1973
Les géants. – Paris : Gallimard, 1973
Voyages de l’autre côté. – Paris : Gallimard, 1975
L’inconnu sur la terre. – Paris : Gallimard, 1978
Vers les icebergs. – Montpellier : Fata Morgana, 1978
Voyage au pays des arbres. – Paris: Gallimard, 1978
Mondo et autres histoires. – Paris : Gallimard, 1978
Désert. – Paris : Gallimard, 1980
Trois villes saintes. – Paris : Gallimard, 1980
Lullaby. – Paris : Gallimard, 1980
La ronde et autres faits divers. – Paris : Gallimard, 1982
Celui qui n’avait jamais vu la mer ; suivi de La montagne du dieu vivant. – Paris : Gallimard, 1982
Balaabilou. – Paris : Gallimard, 1985
Le chercheur d’or. – Paris : Gallimard, 1985
Villa Aurore ; suivi de Orlamonde. – Paris : Gallimard, 1985
Voyage à Rodrigues. – Paris : Gallimard, 1986
Le rêve mexicain ou la pensée interrompue. – Paris : Gallimard, 1988
Printemps et autres saisons. – Paris : Gallimard, 1989
La grande vie ; suivi de Peuple du ciel. – Paris : Gallimard, 1990
Onitsha. – Paris : Gallimard, 1991
Étoile errante. – Paris : Gallimard, 1992
Pawana. – Paris : Gallimard, 1992
Diego et Frida. – Paris : Stock, 1993
La quarantaine. – Paris : Gallimard, 1995
Poisson d’or. – Paris : Gallimard, 1996
La fête chantée. – Paris : Le Promeneur, 1997
Hasard ; suivi de Angoli Mala. – Paris : Gallimard, 1999
Coeur brûlé et autres romances. – Paris : Gallimard, 2000
Révolutions. – Paris : Gallimard, 2003
L’Africain. – Paris : Mercure de France, 2004
Ourania . – Paris : Gallimard, 2006
Raga : approche du continent invisible. – Paris : Seuil, 2006
Ballaciner. – Paris : Gallimard, 2007
Ritournelle de la faim. – Paris : Gallimard, 2008

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Works in English
The Interrogation / translated from the French by Daphne Woodward. – New York : Atheneum, 1964. – Translation of Le procès-verbal
Fever / translated from the French by Daphne Woodward. – New York : Atheneum, 1966. – Translation of La fièvre
The Flood / translated from the French by Peter Green. – London : H. Hamilton, 1967. – Translation of Le déluge
Terra Amata / translated from the French by Barbara Bray. – London : Hamilton, 1969 ; New York : Atheneum, 1969. – Translation of Terra amata
The Book of Flights : an Adventure Story / translated from the French by Simon Watson Taylor. – London : Cape, 1971 ; New York : Atheneum, 1972. – Translation of Le livre des fuites
War / translated from the French by Simon Watson Taylor. – London : Cape, 1973 ; New York : Atheneum, 1973. – Translation of La guerre
The Giants / translated from the French by Simon Watson Taylor. – London : Cape, 1975 ; New York : Atheneum, 1975. – Translation of Les géants
The Mexican Dream, or, The Interrupted Thought of Amerindian Civilizations / translated by Teresa Lavender Fagan. – Chicago : University of Chicago Press, 1993. – Translation of Le rêve mexicain ou la pensée interrompue
The Prospector / translated from the French by Carol Marks. – Boston : David R. Godine, 1993. – Translation of Le chercheur d’or
Onitsha / translated by Alison Anderson. – Lincoln : University of Nebraska Press, 1997. – Translation of Onitsha
The Round & Other Cold Hard Facts = La ronde et autres faits divers / translated by C. Dickson. – Lincoln : University of Nebraska Press, 2002. – Translation of La ronde et autres faits divers
Wandering Star : a Novel / translated by C. Dickson. – Willimantic, CT : Curbstone Press, 2004. – Translation of Étoile errante

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Works in Spanish
El atestado / traducción de Gabriel Oliver. – Barcelona : Seix Barral, 1964. – Traducción de: Le procès-verbal
El diluvio / traducción de Jaime Pomar. – Barcelona : Seix Barral, 1969. – Traducción de: Le déluge
La guerra / traducción de Rodolfo Hinostroza. – Barcelona : Seix Barral, 1972. – Traducción de: La guerre
Tres ciudades santas / traducción de Leonor Tejada. – México : UAM, Dirección de Difusión Cultural, Departamento Editorial, 1980. – Traducción de: Trois villes saintes
La conquista divina de Michoacán / traducción de Aurelio Garzón del Camino. – México : Fondo de Cultura Económica, 1985. – Traducción de: La conquète divine de Michoacán
Viaje al país de los árboles / ilustraciones de Henri Galeron ; traducción de Ana Bermejo Baró. – Madrid : Altea, 1986. – Traducción de: Voyage au pays des arbres
Viaje a Rodrigues / traducciòn de Manuel Serrat Crespo. – Barcelona : Versal, 1987. – Traducción de: Voyage à Rodrigues
El buscador de oro / traducción de Manuel Serrat Crespo. – Barcelona : Versal, 1987. – Traducción de: Le chercheur d’or
Desierto / traducción de Alberto Conde. – Madrid : Debate, 1991. – Traducción de : Désert
Onitsha / versión castellana de Alberto Conde. – Madrid : Debate, 1992. – Traducción de: Onitsha
El sueño mexicano, ó, El pensamiento interrumpido / traducción, de Mercedes Córdoba y Tomás Segovia. – México : Fondo de Cultura Económica, 1992. – Traducción de: Le rêve mexican au la pensée interrompue
El atestado / edición de Susana Cantero ; traducción de Susana Cantero. – Madrid : Cátedra, D.L., 1994. – Traducción de: Le procès-verbal
Diego y Frida : una gran historia de amor en tiempos de la revolución / traducción, Mauro Armiño. – Madrid : Temas de Hoy, 1994. – Traducción de: Diego et Frida
Diego y Frida / traducción, Manuel Arbolí. – México : Diana, 1995. – Traducción de: Diego et Frida
La cuarentena / traducción de Thomas Kauf. – Barcelona : Tusquets, 1998. – Traducción de: La quarantaine
El pez dorado / traducción de Mercedes Corral. – Barcelona : Tusquets, 1999. – Traducción de: Poisson d’or
El africano / traducción de Juana Bignozzi. – Buenos Aires : Adriana Hidalgo Editora, 2007. – Traducción de: L’africain

 

 

La única mezquita de Perú se va quedando sin fieles

La mezquita de Tacna (sur de Perú), una rareza arquitectónica de estilo asiático donde en sus buenos tiempos rezaron hasta 600 personas, se va quedando poco a poco sin fieles.Situada al sur de la ciudad, en la carretera que conduce al aeropuerto, la mezquita se llama “Bab ul-Islam” (Puerta del Islam) y fue construida en enero de 2000 por la entonces poderosa comunidad paquistaní.

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Es la única mezquita levantada con tal fin en el país, con su alminar y su cúpula, pues los musulmanes de Lima se reúnen en un simple oratorio.

Atraídos por la liberalización del mercado de automóviles usados decretada por el gobierno de Alberto Fujimori, llegaron a ser más de 500 los paquistaníes establecidos en Tacna, dedicados casi exclusivamente a la importación de coches de Japón y Estados Unidos.

Medio millar de musulmanes necesitaban una mezquita donde reunirse, así como alguien que se ocupara de sus particularidades alimentarias y les proveyera de comida “halal”, es decir, permitida por el islam.

No sólo es la prohibición total del cerdo y el alcohol, sino que todos los animales deben ser sacrificados mediante un corte en la yugular hecho por un musulmán, mirando a La Meca y haciendo desangrarse al animal hasta la última gota.

Mohamedi Iqbal, paquistaní de Zahival, en el Punyab, vio pronto una oportunidad de negocio en este rubro, abrió un restaurante llamado simplemente “Fast Food Halal” y habilitó una pequeña pieza en la trasera de su negocio donde mata pollos y carneros, además de las reses que sacrifica en los “camales” o mataderos públicos.

El restaurante de Iqbal es modesto, con apenas siete mesas, pero entre sus dos actividades saca suficientes ingresos para enviar a su terruño, donde mantiene mujer y 4 hijos: “No fumo, no tomo (alcohol), no paseo, no voy a las discotecas, yo sólo me dedico a ahorrar”, dice este hombre de 43 años.

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Uno de los clientes de Iqbal es su compatriota Abdul Qalam, llegado hace 14 años y hoy gerente de “Japan Car”: “El negocio (de los coches usados) ya no está bien, muchos de los que vinieron conmigo se volvieron a casa y ya casi no vienen nuevos compatriotas”, se queja.

Abdul Qalam se trajo a su esposa, con la que tiene dos niños que ya casi no hablan la lengua materna y son dos pequeños más de la escuela.

Recuerda cómo tras el 11 de septiembre de 2001 Tacna se llenó de periodistas, peruanos y también estadounidenses, que venían a husmear en la vida de esos extraños musulmanes perdidos en algún lugar del sur peruano.

El Ramadán, el mes de ayuno musulmán, marca el momento álgido de la comunidad: todos los hermanos en la fe, paquistaníes o peruanos, se reúnen para romper juntos el ayuno en la mezquita, hombres, mujeres y niños.Pero en este último Ramadán, que terminó en septiembre, “apenas ochenta personas nos hemos reunido en la mezquita”, reconoce Abdul Qalam.

En sus buenos tiempos hubo incluso un “imam” pagado por la comunidad para dirigir los rezos; hoy es el musulmán de más edad o el más piadoso quien asume esta responsabilidad.El último sábado, pese a ser día feriado para la mayor parte de la comunidad, solo cuatro fieles se reúnen al mediodía, y como ya no hay “imam”, es otro paquistaní de paso por Tacna -dice que va camino a Chile- el que da dos pasos al frente, se pone de espaldas a sus correligionarios y entona “Allahu Akbar” (Alá es grande).

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Hay también un peruano converso que ha adoptado el nombre de Saíd y que se encarga del mantenimiento y la vigilancia del templo. Saíd se ha casado con una compatriota, que según él se convirtió al islam al navegar por internet y adoptó el nombre de Zuleija.

Imposible hablar con Zuleija, porque Saíd -con ese celo que tienen los conversos- se niega a presentar a su esposa “para que nadie le falte el respeto”.

* EFE (10 de Noviembre del 2008)

Murió Yma Súmac, voz y mito inca

La soprano peruana ganó fama mundial por su increíble registro vocal.

Yma Súmac, la soprano peruana que ganó fama mundial por su increíble registro vocal y sus versiones modernas de la música folclórica sudamericana, murió en Los Ángeles, California, a los 86 años víctima de cáncer de colon.

El sitio de internet dedicado a la artista informó este lunes que su fallecimiento se produjo el 1 de noviembre y que “fue una muerte en paz, rodeada por sus seres más queridos”.

El alto registro de su voz, de cinco octavas en tiempos en que las cantantes de ópera alcanzaban dos octavas y media, cautivó a millones de admiradores a mediados de la década del ’50.

“Con su altísimo registro y sus costumbres opulentas, Yma Súmac trajo su exótica presencia a las audiencias americanas de los años ’50”, dice el corresponsal de la BBC en Lima, Dan Collyns.

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Nace una leyenda

Su verdadero nombre era Zoila Augusta Emperatriz Chavarri del Castillo y nació en Cajamarca, en el norte de Perú.

Yma Súmac quería ser recordada por hacer buena música y por traer felicidad a los corazones.

Yma Súmac es su versión de la frase quechua ima sumaq que significa ¡qué linda!

Aseguraba que su madre era descendiente de Atahualpa, el último emperador inca.

Cuenta la leyenda que la niña Zoila fue una autodidacta que, con gran disciplina, desarrolló una técnica admirable.

Ya de joven, la cantante llamó la atención del musicólogo y compositor limeño Moisés Vivanco, con quien se casó en 1942.

Poco después se integró en un conjunto de 46 cantantes y bailarines indígenas en una gira por América del Sur, durante la cual grabó temas con el nombre de Imma Sumack.

La fantasía de Hollywood

La soprano alcanzó gran popularidad después de la Segunda Guerra Mundial, cuando se puso de moda en Estados Unidos lo que se consideraba exótico.

Yma Súmac fue la fantasía musical en color en el Hollywood de posguerra.

Sus primeras grabaciones datan de 1944, y su discografía incluye temas como A ti solita te quiero, El picaflor, La Benita, Amor, Amor indio, Waraka tusuy y Carnaval indio.

Cantó en los ritmos más diversos, incluido el rock, y fue fuente de inspiración para artistas de rock y de punk.

En la cima de su carrera musical, Yma Súmac interpretó personajes exóticos en las películas de Hollywood “Secreto de los Incas” en 1954, con Charlton Heston, y “Omar Khayyám” en 1957, y participó en musicales de Broadway.

“Su pelo negro y sus rasgos impactantes le dieron la apariencia de una princesa inca y ella fue la fantasía musical en technicolor en el Hollywood de posguerra”, señala el corresponsal.

Construyó su vida en base a mitos y orígenes ancestrales, pero su voz era realmente extraordinaria, agrega Collyns.

Realizó giras por Europa y Japón vestida con atuendos incas, dejando pasmado al público.

Renacimiento

Por los años ’60 su estrella empezó a apagarse, pero su música fue revivida con la película de culto de los hermanos Joel y Ethan Cohen, “The Big Lebowski”, lo que produjo que su música volviera a escucharse en las radios y que se ganara nuevos “fans”.

La voz de la cantante alcanzaba cinco octavas.

En 2005 lanzó una enorme antología de su trabajo, “Queen of Exotica”, que alimentó el fervor de sus más ardientes admiradores.

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Según su asistente personal, pasó sus últimos años recluida y en soledad.

Los medios peruanos le han rendido tributo como la artista que fue famosa en el mundo entero.

Además, es la única peruana cuyo nombre aparece en el Paseo de la Fama de Hollywood.

Antes de su muerte, Yma Súmac dijo que quería ser recordada por hacer buena música y por traer felicidad a los corazones de la gente.

* Textos de BBC Mundo (4 Noviembre 2008)

Juan Flórez contento que Perú haya condecorado a Yma Súmac antes de su muerte

El destacado tenor peruano Juan Diego Flórez se mostró hoy satisfecho de que su país haya condecorado, hace dos años, con la máxima distinción a la soprano Yma Súmac, fallecida en Estados Unidos a los 86 años el pasado sábado.

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Flórez dijo a la radio FM Capital, desde Londres, que no tuvo la oportunidad de conocer personalmente a Súmac, llamada Zoila Augusta Emperatriz Chávarri del Castillo, pero que sí conoció de su trayectoria y escuchó sus discos, muy populares en Estados Unidos y Europa en los años 50.

“Además que fue galardonada con la Orden del Sol del Perú hace dos años, y eso me llena de alegría que antes que se haya ido, mi país, la haya condecorado de esta manera con la distinción más alta”, apuntó el artista del bel canto.

Flórez recordó que Yma Súmac, dueña de una singular voz con la que reproducía el canto de las aves en temas del folclor peruano, “supo venderse muy bien, en ese entonces, a un público americano que estaba hambriento de todo lo que fuese exótico y ella lo era, pues se presentaba muy bien y como descendiente de los incas”.

La imponente intérprete, de larga cabellera negra y ojos expresivos, utilizaba un vestuario con diseños incaicos para remarcar las referencias a sus antepasados lo cual hizo las delicias de su público.

“No hay duda que fue muy popular, no en Estados Unidos sino en todo el mundo”, subrayó Flórez.

* EFE (03-Noviembre-2008)

Picasso en la lujuria y ambición

Pablo Picasso (1881-1973) fue uno de los genios del arte del siglo 20. Actualmente se estan exponiendo algunos cuadros de el en New York, resaltando su vida amorosa -“Lujuria y ambicion”- en los anhos de 1932.

Actualmente se esta realizando una exposición “Picasso de Marie-Thérèse ‘” en Galerías Acquavella (New York), y para asegurarse de que el centro de la imagen, “Le Rêve” ( “El Significado de los sueños”), famosa por sus $139 millones de dolares de precio.

Las pinturas en Acquavella, giran alrededor de 1932,y se les llama “Picasso en el amor”,como la fuente de Arte.

 

“La musa erótica en este caso es Marie-Thérèse Walter, una adolescente francesa que se unió a Picasso en una calle de París en 1927, cuando Picasso tenía 45 y era casado. Pronto fueron amantes. El se encontró rejuvenecido, caminando en el aire. Pintó muchos cuadros utilizandola como modelo. Algunos cuadros están en la exposición.

(Foto de Marie-Therese Walter)

El resto de la historia no es tan feliz. En 1935, Marie-Thérèse tenía su niño, pero perdió la atención de Picasso, quien encontró otras amantes y nuevas esposas, aunque se mantiene en contacto afectuoso con la Sra. Walter a través de los años.
Cuatro años después de la muerte de Picasso, ella se suicidó.

Hasta siempre.

CTsT

Mayor informacion De Pablo Picasso visita este enlace:

http://es.wikipedia.org/wiki/Pablo_Picasso

El paisaje salvaje de Namibia

Es interesante ver algunas fotos recientes del paisaje singular y actual pais de Namibia en Africa. (Ver mapa abajo)

Veamos algunas fotos:

Namibia, un país de belleza natural y contradicciones humanas, aqui se aprecian  Árboles muertos, a la izquierda, entre las dunas de Sossusvlei. (ver arriba)

Un grupo de turistas escalan una de las dunas de Sossusvlei, que se elevan tan alto como 1000 pies (305metros) y cubre un área de 32,000 KM2 a lo largo de 400 millas de la costa.

Los elefantes en el Parque Nacional de Etosha, que tiene algunos de los mejores animales en el sur de África

Una deslumbrante pantalla geológica.

 las mujeres Himba en el pueblo de Opuwo.

Mujer Himba con el barro como maquillaje.

Recuerdos en venta en Swakopmund, una ciudad costera surrealista de Namibia.

En un continente donde los siglos de invasiones Europea han erosionado la tradición, los africanos que se aferran a  su cultura son cada vez más raros. Y hay pocos forasteros que pueden mezclarse con ellos. En la foto vemos a dos mujeres himba (una con su hijo), en una tienda.

Las dunas de arena Y sus configuraciones de Sossusvlei.

Reserva de focas de  Cabo Cruz a lo largo de la costa de Namibia.(Ver dos fotos arriba)

Jirafas en el parque nacional de Etosha

Un caminante explora las dunas de Sossusvlei.

Hasta siempre

CTsT

 

 

* Fotos: Evelyn Hockstein for The New York Times

Para mayor informacion del pais de Namibia puedes ver este enlace:
http://en.wikipedia.org/wiki/History_of_Namibia