A 45 años de su rescate, aún sigue revelando datos

Nuevos estudios derrumbaron la hipótesis del estrangulamiento. Uno de los mayores íconos de la arqueología.

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Acurrucada. Como si estuviese dormida. Con los puños cerrados y la cabeza hacia abajo. Desde hace más de 4 décadas está dentro de una caja de cristal cuya temperatura es similar a la de las altas cumbres sanjuaninas. Su cuerpo casi intacto, amarronado, impacta a primera vista. Tiene cerca de 500 años y quizás su última misión en vida fue rendir homenaje a la montaña y hacer que el Sol no perdiera su fuerza, según los rituales incaicos. La momia del cerro El Toro todavía guarda secretos y devela otros, como que no fue estrangulada, como lo afirmaban las crónicas que datan de la época de su hallazgo.

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Hace exactamente 45 años partía una expedición para traerla desde el cerro iglesiano. Ahora, la tecnología y la dedicación de los científicos están logrando que este cuerpo sin vida y congelado siga hablando, siga expulsando datos que permitirán continuar reconstruyendo su historia y la de la civilización a la que perteneció: los incas.La encontraron por casualidad a fines de enero de 1964. No hubo planes. Sólo un par de andinistas obsesionados con domar las montañas y conquistar las cumbres vírgenes. Pero desde su hallazgo, la historia de la arqueología local no fue la misma. Por ser la primera momia descubierta en el enterratorio indígena más alto del mundo hasta entonces, todo fue incertidumbre. Todo dato estaba por descubrirse. El impacto que aún hoy sigue causando la momia tiene que ver con la espectacularidad de su conservación. Cualidad que hace posible que los científicos sigan encontrando en ella datos interesantes.Por ejemplo, la forense Carmen Almada, que pertenece al Instituto Argentino de Ciencias Forenses, realizó investigaciones cuyos primeros resultados descartan que el hombre sacrificado en la altura haya sido estrangulado. Esa es una hipótesis que se manejó desde que la momia fue descubierta, por una marca que hay en su cuello. Según consta en el libro de Juan Schobinger, que encabezó la expedición de rescate, todavía no se conoce cómo murió el inca.Almada vino a San Juan en el 2006 con la misión de estudiar el estado de conservación de la momia y fue quien recomendó la heladera en la que se encuentra desde hace dos años.Degollados, estrangulados, enterrados vivos y de pie. Emborrachados o sedados con estupefacientes naturales para mitigar el dolor. Estas eran algunas de las prácticas de los incas a la hora de llevar a cabo los sacrificios humanos, según escribió Rogelio Díaz Costa, uno de los periodistas de DIARIO DE CUYO que participaron del rescate. También afirmó que esta momia era un caso especial y que por eso era tan atractiva. Se trataba de un varón de unos 20 años, cuando lo usual era que los sacrificios los hicieran con niños o mujeres.A los estudios ya realizados, se suman los que están en ejecución. Mauricio Moraga, del Instituto de Ciencias Biométricas de la Universidad de Chile, está realizando investigaciones genéticas que podrían llevar a determinar grados de parentescos con otras momias de altura halladas en la región, según contó Teresa Michieli, que está al frente del Museo Arqueológico Mariano Gambier, que es donde se encuentra expuesta la momia.Este hombre momificado, elegido para estar cerca de los dioses, es hoy una pieza clave para quienes buscan descifrar enigmas de una cultura que dominó estas tierras entre el 1470 y el 1536. En su momento sirvió para confirmar la existencia de los incas en tierras sanjuaninas. Antes de este descubrimiento, sólo habían encontrado tres momias de carácter ritual en las altas cumbres. Su hallazgo abrió puertas para que empezaran a realizar búsquedas sistematizadas.Estos nuevos estudios, sumados a un capítulo que escribió Michieli sobre técnicas textiles y ajuares, forman parte de la segunda edición del libro de Schobinger que relata el hallazgo de la momia. Este cuerpo congelado mide 1,63 metros y pesa 18 kilos porque está totalmente deshidratado. Lo encontraron cubierto con un taparrabo. Junto a él había varios elementos de indumentaria y de uso doméstico que dieron señas sobre su origen.

* MÓNICA MARTÍN – (Feb. 2009)

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