“Quiero morir porque amo la vida”

“Quiero morir porque amo la vida”. A sus 63 años, José Luis Sagüés, madrileño de ascendencia vasco-navarra, tuvo que enfrentarse al sistema para conseguir su objetivo: “Decidir cuándo me muero”. Al final lo consiguió con la ayuda de la asociación Derecho a Morir Dignamente(DMD).

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Esta ONG apreció en el hombre un estado de angustia y deterioro que consideró suficiente para sedarle, aunque ello tuviera como efecto secundario acortar su vida, algo que el servicio de cuidados paliativos que le atendía le negaba. Fue lo más que consiguió este luchador que tenía muy claro que no quería consumirse hasta el final. “Quiero despedirme con los míos, después de tomar un vino”. Según uno de los médicos que le atendieron al final, lo consiguió. “Fue como en la película de Las invasiones bárbaras, con toda la familia alrededor. Nos hicimos fotos y brindamos. Se despidió y luego le sedamos”, cuenta. La indignación ante la negativa del sistema a ofrecerle una salida (con la eutanasia prohibida, la única opción legal en España es una sedación terminal) le llevó a contar su historia a EL PAÍS.

Lo hizo el pasado 24 de enero. Su idea era esperar al 1 de febrero para solicitar el tratamiento definitivo. Pero no aguantó tanto. Un empeoramiento que sufrió el domingo 26 le hizo adelantar el proceso. Médicos de Derecho a Morir Dignamente, que certificaron su estado de “angustia física y psicológica”, le aplicaron el correspondiente tratamiento el lunes 27. Falleció al día siguiente.

Dos días antes de esa última crisis, en la cama de una luminosa habitación de la casita que Concha, su mujer —“a ella no le gusta, pero yo quiero que salga”, dice con picardía—, tiene en El Álamo, un pueblo a 40 kilómetros de Madrid, José Luis es un torbellino de ideas y citas. “No os creáis, me he tenido que meter de todo para aguantar esta entrevista. Hay veces que no puedo ni hablar”, casi se disculpa. La morfina y las anfetaminas le convierten en un conversador acelerado, y le provoca algún pequeño lapso que no enturbia su lucidez.

“Eso es lo que me pasa: cuando viene la médica de cuidados paliativos me dice que aguante, que todavía tengo la cabeza bien. Pero por eso mismo quiero irme ahora. No quiero esperar a consumirme, a perder la consciencia. Y ya me consumo, pero no les parece suficiente”, dice indignado. Fue —cuentan los médicos que le atendieron al final— lo mismo que le dijeron el lunes, después de la crisis del domingo por la noche en que llegó a caerse de la cama y que le llenó de inquietud por si perdía el control de la situación. “Ya ni pidió a los cuidados paliativos que le sedaran; sabía la respuesta”, dice el doctor que finalmente le atendió.

Profesor de Filología Alemana en la Universidad Complutense de Madrid, José Luis ha visto cómo, en el último año, ha tenido que aparcar su vida. “Como decía Cortázar, ‘ya no hay nada que hacer, el fósforo se apaga’. Pues a mí la cerilla ya me está quemando los dedos”, dice.

La firmeza solo se resquebraja en un par de ocasiones. Una, cuando asegura que la decisión de pedir una sedación paliativa solo la puede llevar a cabo gracias al apoyo de sus cinco hermanos, de sus sobrinos, de algunos amigos. Otra, cuando recuerda que, precisamente, a su hermana Regina, la pequeña, con 50 años, no le dieron esa oportunidad. “La torturaron. Estaba casada con un italiano de Berlusconi que se empeñó en que le hicieran de todo aun sabiendo que aquello no servía para nada”. Justo lo que José Luis no quería para él. Su muerte ha sido, seguro, también un intento de resarcirse del sufrimiento de su hermana.

“Me quiero morir porque amo la vida, porque estoy contento de estar vivo, y si a uno le encanta la vida tiene que saber morir, es parte del proceso. Y yo quiero hacerlo contento. No estoy desesperado, no tengo miedo. Se vive mucho mejor sin miedo. Pero ahora solo aguanto, no me extingo, porque me queda algo de fuerza biológica. Y no tiene sentido esperar a que esta desaparezca. No quiero llegar a esa situación. Bastante consumido estoy ya. No quiero que me ofusquen la morfina, ni [el obispo] Rouco Varela ni los paliativos”, dice convencido.

“Ateo, republicano y comunista”, José Luis también estuvo en la cárcel en el franquismo. “Era lo que tocaba. No me arrepiento”, cuenta. Estas convicciones han marcado su vida. “Como dice Feuerbach, de lo que se trata es de transformar el mundo. Y yo estoy satisfecho”.

En el torbellino de su mente, la última frase tiene varias lecturas. Puede ser por el éxito de hace menos de tres meses, justo antes de su último ingreso hospitalario, cuando montó una dramatización sobre un poeta alemán en el Instituto Goethe. O por la tranquilidad de que ha hecho todo lo posible para llegar al final “con todo el bagaje”.

Y eso que no ha sido un año fácil. “Empecé a sentirme mal a finales de 2012. Me ahogaba. Pero estábamos en San Sebastián, y cualquiera va a urgencias en vacaciones de Navidad. Por si era del corazón, hice una prueba: fui a un asador, y me tomé un buen chuletón, con su ensalada, sus pimientos, su vino. Si aquello no me sentaba mal, es que no era del corazón”. No lo fue, dice, y parece relamerse aún del gusto de aquella comida de buen vividor —“no como ahora, que con la morfina tengo la boca acartonada y nada me sabe a nada—”.

Volvió a Madrid conduciendo desde San Sebastián, y fue derecho a urgencias. “Poco a poco, prueba tras prueba, veía claro que lo que tenía era un cáncer. Pero había que saber cuál”. Al final, hubo un diagnóstico: “Un adenocarcinoma de pulmón de cuarto grado con el mediastino [la cavidad donde está el corazón] afectado. Me dieron un año de vida, justo lo que he vivido. Es un cáncer genético, porque yo no he fumado en mi vida y he sido muy deportista. De fútbol no, pero he hecho mucha bici y piragüismo”.

No se rindió. Eso no va con él. El relato se enmaraña a veces por efecto de la medicación y las ganas que tiene de dejar claro el mensaje, pero la narración muestra la lucha simultánea a los preparativos para el final. “En marzo me casé con Concha. Debió de ser el 20 o el 21 de marzo”, afirma con un despiste sintomático. Porque después de años de convivencia, esa fecha no era la importante para él. Lo que cuenta es que “así a ella le puede quedar mejor pensión”, y que, aprovechando el cumpleaños de su madre, lo celebraron el 14 de abril, día de la proclamación de la República. “Es una tradición que tenemos”. “Llegué hecho una máscara de pus. Es uno de los efectos de la medicación que estaba tomando”.

Se ríe al recordar el momento en que empezó el primero de los tratamientos. “Me dijeron que tenía que tomarme la pastilla a las ocho de la mañana, así que ese día me puse el despertador, me alcé, puse el himno de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y ahí, con el puño en alto, me la tomé”. Aquel ataque de heroicidad no va con él. “Al día siguiente, me di cuenta de que aquello había sido, más bien, un ataque de estulticia. Así que me levante, cogí la pastilla, pero no me la tomé con la Internacional. Puse a Krahe versionando a Brassens. Ahí estaba yo, ‘como un gilipollas, madre”, tararea y ríe a la vez.

A los tres meses, los chequeos demostraron que aquel tratamiento no funcionaba. Todavía probó otro. “Pero tuve todos los efectos adversos posibles”, dice. Ahí se desata su indignación. “Le dije a los médicos que lo dejáramos, que aquello no servía para nada. Pero ellos se empeñaron en que siguiera más, que era el protocolo. ¡Y qué cojones me importa a mí el protocolo, si me iba a morir! Eso es lo malo de los médicos. No tienen una visión holística, del conjunto de la persona. Saben mucho de lo suyo, pero estos médicos jóvenes, tan eficaces, ni te miran a la cara. No se atreven a decidir. La Ilustración no ha llegado a la medicina. Se agarran al juramento hipocrático, cuando ese señor murió hace miles de años, pero no han leído a Kant. O sí, pero no se han enterado. Y yo les digo como el filósofo: ¡Sapere aude!, ¡atrévete a saber! Que piensen con su cabeza”.

No quiere, sin embargo, cargar las tintas con los profesionales. “Las enfermeras han sido todas magníficas. Son la columna vertebral del sistema. Y conste que con los médicos me llevé muy bien. Siempre fueron claros. Se ve que sabían que trataban con alguien preparado para aceptar lo que fuera. El problema es del sistema, que no les permite pensar. Me voy degradando de tal manera que ya ni siquiera alcanzo a levantarme. No puedo llegar ni al pico de la mesa. Y las médicas de paliativos aún me dicen que tengo que luchar más, que todavía estoy bien de la cabeza. Pero lo que yo quiero es decidir, es un derecho. Uno tiene que decidir cuándo va a morirse porque es un derecho que vamos a ganar. Y hay que hacerlo con una sonrisa”.

Por si alguien duda lo del deterioro, muestra sus piernas enflaquecidas. Unos ligeros puntitos amoratados señalan dónde tuvo las erupciones. “Con estas no hay quien ligue”, bromea al bajarse el pantalón. Pero lo que llama más la atención son dos agujas, clavadas una en cada muslo. “Al estar en las piernas, yo decido cuándo me inyecto, aunque a veces no puedo. La medicación me ha dejado las manos sin fuerzas. Todo se me cae, y alguna noche he tenido que cargar la jeringuilla ayudándome con la boca”, dice a la vez que representa el esfuerzo.

Como para corroborar lo que dice de su falta de fuerza, de su torpeza sobrevenida, el ordenador se le resiste. “No tengo sensibilidad en los dedos, pero aún lo manejo con los meñiques”. Parece mentira que hace poco más de medio año fuera capaz de coger el kayak y salir al mar en San Sebastián. “Quería ver el Peine de los Vientos desde el agua, y al final me hice todo el recorrido de la Bandera de la Concha, la famosa regata. Disfruté como un grajo”.

Algo así sería impensable ahora. “En los últimos meses, cuando tengo fuerzas, me conecto al portátil y le mando cartas a los diputados para que regulen la eutanasia y la muerte digna. Pero ninguno me contesta. Ni los del PP ni los demás. La izquierda, empezando por el PSOE, ha abandonado el asunto. Lo llevó Zapatero en sus primeras elecciones, y no lo han vuelto a tratar. Y esto es un derecho humano, no es de derechas o izquierdas, es algo transversal”, se queja.

“Menos mal que hace ya muchos meses nos hicimos toda la familia de DMD”. Adquiere un tono profesoral cuando habla de esta asociación. “Tienen todo mi reconocimiento por luchar por lo que luchan. Frente a ministros como el de Interior, que fían en santa Teresa para arreglar los problemas”, ironiza sobre la reciente apelación a la santa de Jorge Fernández Díaz para que ayude a España en estos “tiempos recios”. “Ellos trabajan por la gente, por los derechos de todos”, dice. “Y todavía hay gente, como el exportavoz de Aznar, Miguel Ángel Rodríguez, que llamaba nazi a [Luis] Montes”, médico de la asociación que fue juzgado —y absuelto— por el caso de las sedaciones de Leganés. “Me dan ganas de ponerme bueno solo para coger un palo e ir a verle”, dice indignado.

La mención a los políticos le lleva otra vez al objetivo de esta entrevista. “Espero gestionar bien el tiempo que me queda. Muchas cosas no puedo hacer, pero sí hablar con los míos y hacer manitas. No tengo miedo. Y cuando llegue el momento, reuniré a la familia y tomaremos un vino antes de que me seden. Yo quiero decidir. Basta de tutelas. ¿Por qué hay quien se cree con el derecho a salvarte si tú no quieres que te salven?”.

Por fin, el ordenador responde al torpe manejo. “Ya les he dicho lo que quiero cuando me vaya. Primero habrá que dejar pasar un tiempo, hasta que se supere el duelo. Y luego, el 14 de abril, me gustaría que vayamos al mismo bar donde celebramos la boda y hagamos una fiesta. Yo les pediría que canten la Internacional, por lo menos la primera estrofa, que es la única que se saben todos”, dice hablando en primera persona. “Que haya discursos los justos. Yo ya me habré despedido”.

Lo dice mientras muestra el fichero que acaba de abrir en su ordenador. Si todo sale como José Luis ha planificado, todos sus allegados ya habrán recibido su último mensaje: “Hasta siempre, y no os olvidéis de sonreír. Gracias y un abrazo”.

“Estas cosas, mejor hacerlas cortas, ¿no?”.

 

*Emilio de Benito, Madrid, 9 feb. 2014

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Lucha por la muerte digna

  • Ramón Sampedro. Este gallego, tetrapléjico desde los 25 años, fue la primera cara de la lucha por la muerte digna en España. Llevó su caso a los tribunales para que le ayudaran a morir, pero no lo consiguió. Se suicidó con cianuro en 1998. Dado que para quitarse la vida necesitó la cooperación de otras personas, su entorno fue investigado y una amiga, Ramona Maneiro, acusada, pero resultó absuelta. La cooperación necesaria para el suicidio está penada en España, aunque si el que pide ayuda para quitarse la vida sufre una enfermedad terminal se considera una eximente parcial.
  • Madeleine Z. Esta mujer de 69 años sufría una enfermedad que la iba paralizando progresivamente. Se suicidó en 2007 ingiriendo una combinación de fármacos que le habían recomendado unos médicos. El suicidio médicamente asistido implica que el afectado tome voluntariamente los fármacos que le prescribe un facultativo, y, en Europa, solo está permitido en Suiza. Hubo una investigación que no acusó a nadie.
  • Pedro Martínez. Este joven murió en 2011 después de recibir una sedación terminal. Sufría esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y, ante su progresiva asfixia y sufrimiento, recibió unos calmantes que, como efecto secundario, le produjeron la muerte. Esta práctica, la sedación terminal, está aceptada médicamente y es legal. Es a la que ha recurrido formalmente José Luis Sagüés.
  • Inmaculada Echevarría. La mujer consiguió en 2007 que le retiraran la respiración asistida que la mantenía con vida. La cesación del esfuerzo terapéutico a voluntad del paciente también es legal y se considera una buena práctica médica.
  • Eutanasia. Consiste en suministrar fármacos a un paciente terminal con el fin de acabar con su vida. En Europa solo es legal en Holanda, Bélgica y Luxemburgo, y, en el mundo, en algunos Estados de EE UU y Australia.
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Mario Bunge: “Alargar una vida desgraciada es cruel”

Mario Bunge es un filósofo argentino quien publicó en el 2012 el libro “Filosofía para médicos”, en el que, entre otros temas, discute sobre la eutanasia.

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Desde muy chico ya le interesaba la filosofía. “En particular, la filosofía de la física. Y me di cuenta de que para poder entender eso necesitaba entender física. Entonces empecé a estudiar física como medio para hacer filosofía; poco a poco me fui entusiasmando y durante unos años me desentendí de la filosofía. Pero de pronto me topé nuevamente con problemas filosóficos de mecánica cuántica”.

Por su voracidad intelectual en la escuela debió ser el primero…
Para nada, ¡era de los últimos! Era mal alumno, porque me interesaban mucho más otras cosas, por ejemplo, la filosofía, la literatura, la política. Además iba a un colegio cuyos profesores no eran docentes profesionales, sino aficionados, amigos del rector o algo así.

Su última obra es “Filosofía para médicos” (Gedisa, 2012). ¿Qué lo llevó a escribirlo?
El problema del diagnóstico médico me venía interesando desde hacía mucho tiempo, porque es un problema de los llamados “inversos”: va del efecto, el síntoma, a la causa. Y los problemas inversos o bien no tienen solución, o bien tienen muchas soluciones. La mayor parte de la gente abarca problemas directos. Es decir, dada una ecuación, trata de resolverla. Pero el problema inverso [dado un resultado, encontrar la ecuación] es más difícil.

Allí trata temas candentes, como el encarnizamiento terapéutico.
Es el abuso de pruebas diagnósticas, de medicamentos. Por ejemplo, el caso de enfermos terminales a los que se los hace seguir sufriendo innecesariamente porque se sabe que lo único que se puede hacer es prolongar la miseria.

¿Qué criterio debe seguir el médico para saber cuándo detenerse?
Hay que abandonar el precepto tradicional de alargar la vida lo más posible. Lo que importa no es la longitud, sino la calidad. Alargar una vida desgraciada, de dolor, es cruel. Al venir hacia aquí, en el Parlamento de la provincia de Quebec, donde resido, se estaba discutiendo un proyecto de ley sobre muerte digna que permitirá al enfermo pedir que lo asistan para suicidarse. Hoy, la gente con medios, cuando se siente morir y no quieren ayudarla, va a Suiza. En el futuro, podrá ir a Quebec.

¿Está de acuerdo con el suicidio asistido?
Completamente. La máxima de mi sistema ético es: “Disfruta de la vida y ayuda a vivir”. Si llega un momento en que ya no se puede disfrutar ni ayudar a otros, es mejor desaparecer con el mínimo dolor para uno mismo y para los demás.

También escribe que la psiquiatría está muy atrasada.
Los psiquiatras deberían estudiar más neurociencias. Antes se estudiaba el cerebro muerto. Alrededor de 1930, más o menos, [el neurocirujano canadiense] Wilder Penfield fue uno de los primeros en estudiar el cerebro vivo. Aplicaba descargas eléctricas muy leves en la corteza cerebral para ubicar los distintos centros. Junto con Brenda Milner, estudiaba a los pacientes que sufrían epilepsia, fue el primer neurocirujano científico. Antes se operaba de forma completamente empírica y se quitaban cantidades enormes de tejido nervioso. Eso ya no se hace. Hay que hacer psiquiatría biológica. Hay que olvidar a Freud, a Jung, a Charcot y a todos los demás charlatanes.

¿Cree que una mayor formación científica de la población mejoraría la calidad de nuestra vida cívica?
Seguramente, porque al tomar decisiones, sean políticas o médicas, debemos hacerlo sobre la base de ciertos conocimientos.

¿Aunque las decisiones, según dicen las neurociencias, son bastante irracionales?
Sí, muchas veces son impulsivas, puramente emocionales, pero a veces, por ejemplo, en el caso de la política, tenemos antecedentes, sabemos qué puede ocurrir, y en el caso de la medicina también. Hay gente que aun teniendo algún grado de conocimiento científico se atiende por curanderos. ¿A qué recurren? A anécdotas. “A la tía María le fue muy bien”. No tienen ningún peso. La cosa es muy grave, porque en países como Estados Unidos, lo que gastan en acupunturistas, homeópatas, psicoanalistas, es equivalente a lo que gastan en hacerse atender por médicos auténticos. Son sumas enormes, grandes negocios. Hay que educar a la gente. El efecto placebo siempre está en la cabecera de los enfermos. Y no sol o de los enfermos, sino también de los votantes.

Su productividad deja sin aliento, ¿cuál es su secreto?
No dejar de trabajar. Ser moderado y regular en los hábitos. Yo no fumo, no bebo, no como de más, no como porquerías, si puedo evitarlo, pero no hago suficiente ejercicio. Además, evito tóxicos: no leo a Heidegger más que lo indispensable para criticarlo. Lo mismo con Husserl, Nietzsche y Hegel. Ya me envenené cuando era joven leyendo a Hegel. Creía en todo ese macaneo, hasta que me di cuenta de que fue el primer posmoderno, el primer cruzado de la contra-Ilustración. El más importante, pero porque se ocupó de problemas importantes, a diferencia de estos “idiotas” como Derrida, Deleuze, que ni siquiera saben de qué hablan. Hegel se ocupó de problemas importantes, que resolvió mal, por supuesto.

 

Nora Bär (La Nación/GDA), 6 Noviembre 2013.

El momento en que los cristianos evangélicos se volvieron una “minoría odiada”

 Cuando Peter Sprigg habla públicamente sobre su oposición a la homosexualidad algo extraño sucede a menudo. Durante sus discursos, la gente pide la palabra para desafiar sus afirmaciones de que la Biblia condena la homosexualidad, pero ningún cristiano lo defiende.

“Pero después de que termina, se acercan para hablar y susurrar en mi oído: ‘Estoy de acuerdo con todo lo que dijo’”, dice Sprigg, vocero para el Consejo de Investigación de la Familia, un poderoso grupo conservador cristiano.

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Hemos escuchado que algunas personas mantienen su homosexualidad en secreto por miedo al rechazo público. Pero Sprigg y otros evangélicos dicen que está emergiendo una nueva víctima: los cristianos de closet que creen que la Biblia condena la homosexualidad pero no lo dicen públicamente por miedo a ser juzgados o calificados como intolerantes.

Como prueba, el vocero destaca la polémica causada recientemente por un comentarista de ESPN. Chris Broussard fue señalado como un fanático y promotor de un discurso de odio cuando dijo que Jason Collins, el jugador de la NBA que reveló su homosexualidad, vivía en una “rebelión abierta con Dios”.

Según Broussard, Collins “vivía en un pecado impenitente” porque la Biblia condena la homosexualidad.

“En la cultura actual, alguien como Chris Broussard necesita más valor para expresarse que alguien como Jason Collins para revelarse”, dijo Sprigg, un expastor. “Los medios enaltecen a alguien que sale del closet como gay, pero alguien que simplemente expresa sus puntos de vista religiosos sobre la conducta homosexual es atacado”.

¿Cuándo el desacuerdo se convierte en odio?

Bryan Liftin, un profesor de Teología del Instituto Moody Bible de Illinois, dice que los cristianos deben tener la libertad de decir públicamente que Dios creó el sexo para que se llevara a cabo en un matrimonio entre un hombre y una mujer.

“Eso no es indignante”, explica Litfin. “Nadie expresa odio contra los homosexuales al decir eso. ¿Desde cuándo el desacuerdo es lo mismo que el odio?”.

Pero citar a la Biblia no protege a nadie de convertirse en un intolerante o en alguien que odia, según algunos académicos. Hay un punto en el que la oposición de los cristianos a la homosexualidad puede caer en el fanatismo, e incluso en un discurso de odio, señalan.

El cruce de esa línea ha ocurrido en muchas ocasiones en la historia. La interpretación literal de la Biblia ha justificado actos como la esclavitud, la subyugación de la mujer y el antisemitismo, dicen académicos y pastores.

“El discurso que realmente daña no puede ser excusado solo porque expresa una creencia religiosa genuina”, dice Mark D. Jordan, autor deRecruiting Young Love: How Christians Talk about Homosexuality.

“Algunas creencias religiosas, sinceramente expuestas, son detestables. No pueden decirse sin afectar la paz social”, señala Jordan, profesor en el Centro de Religión y Política John Danforth, de la Universidad de St. Louis.

Pero tanto académicos como activistas concuerdan con que el punto en que el discurso religioso se convierte en un discurso de odio aún está por definirse.

El Centro de Leyes de Pobreza del Sur, en Alabama, es una organización sin fines de lucro que lucha por los derechos civiles, combate y monitorea los grupos de odio. Hace tres años designó al Consejo de Investigación de la Familia, al cual pertenece Sprigg, como un grupo de odio, una etiqueta que ellos rechazan.

Mark Potok, vocero del Centro, dice que no hay una definición compartida sobre el discurso de odio.

“No hay un significado legal. Solo es una frase”, dice Potok. “El discurso de odio está en el oído del público”.

‘¿Una de las minorías más odiadas?’

La intolerancia puede ser difícil de definir, pero algunos evangélicos dicen que se han vuelto víctimas de ésta a causa de su veneración a la Biblia.

La cultura mediática conservadora está llena de historias sobre evangélicos etiquetados como “extremistas” por su creencia de que la homosexualidad es un pecado.

Y su sentido de persecución va más allá de una postura sobre la homosexualidad. Circulan reportes de estudiantes suspendidos por oponerse a la homosexualidad, un profesor despedido por regalar una Biblia a un alumno curioso y el aumento de la intolerancia a los cristianos.

Un bloguero de The American Dream escribió en un ensayo: “¿Los cristianos evangélicos se están convirtiendo rápidamente en una de las minorías más odiadas en EU?”.

Joe Carter, editor de la revista evangélica en línea The Gospel Coalition,escribió un post titulado: A debate: ¿la Iglesia cristiana es un ‘grupo de odio’?. Advirtió que los jóvenes abandonarán las iglesias cristianas ortodoxas que enseñan que la homosexualidad es un pecado por miedo a ser calificados como intolerantes.

“Falsa civilidad, vergüenza, mojigatez y miedo a expresar una opinión impopular ha causado que muchos cristianos se abstengan de explicar cómo la conducta homosexual destruye vidas”, escribió Carter.

Algunos cristianos temen que por su oposición a la homosexualidad sean despedidos de sus trabajos. “Es más fácil seguir la corriente”, dice Carter, autor de How to Argue Like Jesus. “No quieres ser parte de los intolerantes. Esa es una palabra poderosa”.

El tribalismo intelectual

Edward Johnson, profesor de Comunicación en la Universidad Campbell, de Carolina del Norte, dice que ahora vivimos una era “posmoderna” donde todo es relativo y no hay una verdad universal aceptada. Es un ambiente en el que cualquier que diga “esto es malo” y “esto es bueno” es calificado como intolerante, explica.

Hubo un tiempo en el que una persona podía decir abiertamente que la homosexualidad estaba mal y la gente lo consideraba como una postura sin enojo, dice. Ahora, la gente ha transitado hacia un tribalismo intelectual donde la única cosa aceptable es la perspectiva de su tribu.

“Son incapaces de comprender que alguien puede tener un punto de vista distinto del suyo”, dice Johnson. “Para ellos, cualquiera que se atreva a cuestionar el dogma de su tribu solo puede hacerlo por odio”.

Sprigg, del Consejo de Investigación de la Familia, dice que la condena hacia la conducta homosexual no conlleva intolerancia sino un deseo de proteger a los gais de una conducta dañina.

Datos controversiales

El investigador de Estudios Políticos escribió en un panfleto del Consejo que el hombre homosexual es más propenso a cometer abuso sexual infantil que un hombre heterosexual. También escribió que las tasas de enfermedades de transmisión sexual y mentales son más altas entre los hombres gais que entre los heterosexuales.

Sprigg dice que no cree que la homosexualidad sea una opción y que “testimonios personales” y la “experiencia clínica” muestran que la gente “puede y de hecho cambia de gay a heterosexual”.

“Quizá necesitamos hacer un mejor trabajo para demostrar que nos motiva el amor cristiano”, dice Sprigg. “El amor es querer lo mejor para alguien, y actuar por ello”.

Pero Potok coincide poco con el amor del cual habla Sprigg. Lo califica como odio y levanta la voz cuando habla de las posturas de éste y de otros grupos cristianos acerca de que los hombres gais tienen más predisposición a abusar de niños y que el comportamiento homosexual es inherentemente dañino.

Dice que el Centro de Leyes de Pobreza del Sur no designó al Consejo de Investigación de la Familia como un grupo de odio por su visión sobre la homosexualidad como un pecado o su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo. Hay muchos grupos cristianos que tienen esas creencias que no son grupos de odio.

Una organización se convierte en un grupo de odio cuando ataca y calumnia a un sector de la población por sus “características inmutables”, dice Potok. El Consejo difunde premisas falsas sobre los gais y las lesbianas, como el hecho de que los hombres homosexuales tienen más posibilidades de cometer abuso sexual infantil.

“Eso es una mentira”, dice Potok. “Ellos están inmersos en una estricta difamación de un gran grupo de personas. En Estados Unidos no hay muchas cosas peores que decir que alguien es un abusador de niños”.

Potok se burla de la posibilidad de que el Consejo y otros grupos evangélicos antigay sean víctimas intolerancia.

“Esas son quejas de parte de la gente que pasa sus días y noches atacando a la gente gay, y (luego) algunas personas los critican y eso no les gusta”, dice. “Eso es patético. Me recuerda a los propietarios de esclavos diciendo que la gente habla cosas horribles sobre ellos”.

Lo que la Biblia dice

Qué hay de la afirmación evangélica “no odiamos al pecador, solo al pecado”. ¿Eso es visto como un discurso de odio respecto a la homosexualidad?

Hay algunos que dicen que no puedes odiar el pecado y amar al pecador porque ser homosexual es definido como el comportamiento sexual de una persona; es quien eres.

“La mayoría de la gente que se identifica como gay o lesbiana dice ‘no es una acción que elijo; esto es lo que soy’”, dice Timothy Beal, autor deThe Rise and Fall of the Bible: The Unexpected History of an Accidental Book.

Beal, un profesor de Religión de la Universidad Case Western, en Ohio, dice que debe ser difícil para cualquier cristiano declarar inequívocamente que la Biblia se opone a la homosexualidad porque el libro no expone ninguna postura sobre el tema. Es una afirmación con la cual muchos académicos y líderes protestantes concuerdan.

Algunas personas citan que las escrituras del Viejo Testamento condenan la homosexualidad, como en Levítico 18:22: “Si un hombre se acuesta con un hombre como con una mujer, ambos han cometido un acto abominable”.

Pero otros cristianos no creen que estén atados al Antiguo Testamento. También hay quienes citan escrituras del Nuevo Testamento, como Romanos 1:26-27: “Incluso sus mujeres cambiaron relaciones sexuales natural por otras innaturales. De la misma forma, los hombres abandonaron las relaciones naturales con mujeres y fueron inflamados con lujuria por otros. Hombres cometiendo actos vergonzosos con otros hombres…”.

Beal, sin embargo, dijo que Jesús mencionó poco sobre el sexo. Y el apóstol Pablo, quien escribió Romanos, probablemente se refería a la prostitución masculina y a los hombres teniendo relaciones sexuales con muchachos, una práctica en el mundo grecorromano.

“Pablo no entiende la genética y la orientación sexual de la forma en que nosotros la entendemos ahora, como algo mucho más que una elección”, dice Beal.

Algunos evangelistas dicen que los cristianos no pueden cambiar su visión de la verdad bíblica porque los tiempos cambian. Pero los académicos afirman que se puede transformar y que los cristianos lo hacen todo el tiempo.

Negar la posibilidad de una mujer para predicar en una iglesia estaba justificado por escrituras como Timoteo 2:11-12. “…Y no permito que una mujer enseñe o asuma la autoridad sobre un hombre; ella debe ser tranquila”. Pero muchas iglesias han abandonado esa enseñanza y algunos académicos afirman que una mujer presidió la primera ceremonia cristiana, cuando María Magdalena proclamó que Jesús había ascendido al cielo.

Los esclavistas del siglo XIX en América justificaron la esclavitud a través de una lectura literal de la Biblia, citando a Tito 2:9-10. “Enseña a los esclavos a ser sujetos de sus maestros en todo”. Y el antisemitismo fue justificado por las acusaciones de que los judíos mataron a Jesús, según Mateo 27: 25-26. “Dejen que su sangre esté sobre nosotros y sobre nuestros niños”.

Litfin, del Instituto Moody Bible, reconoció que la Biblia alguna vez permitió la esclavitud, pero dijo que la práctica era una “expresión cultural” que cambió con el tiempo.

 

Oponerse al matrimonio gay

Los evangélicos que se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo citando a la Biblia se encuentran sobre un terreno más sólido, dice.

“El matrimonio es una institución universal y atemporal que Dios estableció para el máximo florecimiento humano. Lo estableció en el primer libro de la Biblia con la historia de Adán y Eva. Es consistente a través de toda la Biblia… el matrimonio es en una categoría muy distinta que esas cosas culturales”.

Las confrontaciones públicas sobre la postura de la Biblia ante la homosexualidad rara vez cambian la opinión de la gente. Lo que cambia es cuando la gente llega a conocer a personas gais o lesbianas en un nivel de amistad y escucha sus historias, afirma Beal, autor de The Rise and Fall of the Bible.

“Si te abres a esa otra persona genuinamente, básicamente llegas a un punto donde tienes que sacrificarlos por tu ideología o abrir tu ideología para hacerla un lugar más hospitalario para ellos”, dice Beal.

Un pastor cristiano que es gay afirmó que el escándalo sobre el comentarista de ESPN que el incidente de hecho puede ser positivo, porque los debates ayudan a solucionar disputas morales.

“Lo que nos parece anticuado y como un prejuicio ahora fue alguna vez un asunto disputado que requirió un debate”, dice el reverendo Richard McCarty, ministro del a Iglesia Unida de Cristo y profesor de estudios religiosos en la Universidad Mercyhurst en Pennsylvania.

Hasta que el debate sobre la homosexualidad se encuentre solucionado —si esto alguna vez sucede— hay muchos evangélicos cristianos que se sentirán forzados a permanecer en el closet.

Carter, el bloguero evangélico, dice que ve un día en el que cualquier iglesia que predique contra la homosexualidad será marginalizada. Justo cuando muchas iglesias ahora aceptan el divorcio, aceptarán las prácticas sexuales que consideran pecaminosas, según Carter.

“Está llegando al punto en que las iglesias no van a decir que cualquier alguna actividad sexual está mal”, dijo.

 

* Por John Blake, CNN (5 Mayo 2013)

Lejos del mundanal ruido, al estilo huterita

América del Norte es hogar de muchas comunidades religiosas. Los huteritas
forman una de ellas y creen que vivir en comunidad y separados de aquello a lo
que ser refieren como “el mundo” les asegurará un lugar en el cielo.

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Imagínese vivir toda su vida con las mismas 100 personas. Madre, padre, hermanos, hermanas, primos, tíos y tías, abuelos y parientes lejanos.

 Así es la vida para la comunidad huterita en Maple Grove, Canadá, en las remotas praderas de la provincia de Manitoba.

Hay 500 colonias similares en toda Canadá y en Estados Unidos, en los estados de Dakota del Norte y del Sur, hogar de un total de 50.000 huteritas.

Madres huteritasLos huteritas ofrecen una comunidad “de la cuna a la tumba”, centrada en la adoración a Dios y la ayuda a familiares y vecinos.

Los huteritas son una secta anabaptista, fundada por el predicador austríaco Jakob Hutter en el Siglo XVI. Huyeron de la persecución en el Siglo XIX a América del Norte, pero muchos huteritas aún hablan con un fuerte acento alemán y en su mayoría se expresan y rezan en un dialecto de ese idioma.

Para no caer en la tentación

“Deseamos evitar la tentación y todo eso… lo que los ojos ven y la carne desea, eso es lo que queremos evitar”, dice el ministro de Maple Grove, Zach Waldner.

“Si lo ves, probablemente te perderás para siempre, tal como sucedió con nuestros primeros padres, Adán y Eva. Vieron demasiado, vieron que era agradable y bonito, pero esa fue su caída en desgracia”.

Su vida se construye alrededor de la Biblia y la ética de su comunidad es en gran medida “ama a tu prójimo”.

Todo, desde los alimentos, la ropa, los anteojos y otros accesorios son proporcionados por la comunidad y a cambio se espera que los varones ofrezcan su labor para construir casas y hagan otro trabajo requerido en la colonia.

Escape del paraíso

REGLAS HUTERITAS

Familia huterita

  • La tierra y la propiedad pertenecen a la comunidad: los huteritas no reciben pago por su labor.
  • Los huteritas han acogido la tecnología y usan tractores para trabajar la tierra y computadoras para hacer negocios con el mundo exterior.
  • Las decisiones del día a día las toman “los ancianos”, mientras que las decisiones más importantes, de largo plazo, las toman todos los hombres de la comunidad (no las mujeres).
  • Las mujeres cocinan, limpian, cosen y cuidan a los niños mientras los hombres trabajan en la granja y en talleres.
  • Los huteritas que se van sólo pueden regresar a visitar a sus familias con el permiso de los ancianos.

Pero no todos los huteritas pueden soportar este tipo de vida tan insular y claustrofóbico.

La cineasta Lynne Alleway siguió y filmó al sobrino de Waldner, Kelly Hofer, de 19 años, mientras se preparaba para “escapar” de una colonia llamada Green Acres a una nueva vida en la gran ciudad.

“En una colonia huterita, ser un individuo, un ‘yo’, es muy difícil. A todos los animan a tener sus intereses, pero también a que sean por el bien común, no para uno mismo”, comenta Kelly.

Para él, aspirante a una carrera como fotógrafo, esto era un problema.

“La gente ve la fotografía como algo egocéntrico o individualista. Ven la fotografía como algo no esencial, no útil, irrelevante a nuestra vida cotidiana”.

Una de las reglas de los huteritas es que un miembro debe pedir permiso a un anciano para dar un paso fuera de la comunidad, así que la mayoría de los que se van lo hacen en medio de la noche, dejando una nota.

“Cada año, un 10% de los huteritas se va”, indica Alleway. “Se describe como ‘escapar’ y hablan de eso bastante abiertamente”.

Kelly se ha fijado ahora la meta de ser un fotógrafo en Calgary, provincia de Alberta.

Un poquito de tecnología

A diferencia de los Amish, otra denominación anabaptista en EE.UU. y Canadá con la que tienen mucho en común, los huteritas “adoptan selectivamente la tecnología”, agrega Alleway.

Niños huteritas

 

Usan tractores para trabajar la tierra y computadoras para hacer negocios con el mundo exterior, mientras que los Amish han sido cuestionados por evitar incluso los detectores de humo.

“Lo que me intrigó fue que son un grupo de gente que se ha separado del mundo. Se han retirado de lo que describen como las fuerzas malignas del mundo”, comenta Alleway.

Aunque puede que sean pasados de moda y dogmáticos -las mujeres juegan un papel muy tradicional como niñeras, cocineras y encargadas de la limpieza, mientras que las decisiones importantes sobre la conducción de la colonia las toman los ancianos, que son todos hombres- Alleway siempre quedó impresionada por su sentido de comunidad.

“Los viejos, por ejemplo, no son relegados a asilos de ancianos. Los cuidan sus familias. Viven una vida muy comunal y han retenido algo que nosotros hemos perdido en el mundo exterior”, agrega.

En el mundo de hoy, azotado por la economía y la amenaza del desempleo y la falta de vivienda, esta cultura “de la cuna a la tumba” podría ser atractiva, afirma.

Pero el aislamiento tiene sus desventajas.

“Obviamente el acervo genético es muy limitado”, dice Alleway. “Para encontrar un esposo o esposa, tienen que ir a otra comunidad huterita. Siempre son las mujeres las que se mudan a vivir con sus maridos y sus familias”.

 

* Chris Summers, BBC,  Sábado, 13 de abril de 2013

 

 

 

Los Televangelistas ganan fieles por TV

En el mundo del Islam ya copian algunas cosas de la religión cristiana del occidente como el show que hacen algunos pastores o iglesias evangélicas  las cuales tienen mucho dinero, con el cual contratan varias horas de TV. Incluso algunas tienen su propio canal de TV, donde todo el dia hacen reclame a su Fe o creencia en Dios y dicen que todo esto lo hacen para ayudar a los mas pobres y ganar las bendiciones de Dios.

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En Pakistán ha salido un exitoso pastor evangelico de nombre AAMIR LIAQUAT  HUSSAIN, quien tiene gran éxito en la TV de su país y quien dice: “This is not just a religious show; we want to entertain people through Islam. And the people love it.” = Esto no es solo un show de la TV; nosotros queremos entretener a la gente a traves del Islam. Y ellos aman esto.

Dentro del programa ademas de hablar del amor y otras bellezas religiosas se les da premios a los asistentes como teléfonos portátiles y ropa.

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El televangelista Hussain dice que el Islam es una religión de armonía, amor y paz; aunque reconoce que todavía se debe trabajar mucho en la tolerancia hacia otras creencias o filosofías de vida.

Hussain ha hecho una revolución de la TV por cable en Pakistán lo cual le ha ganado muchos elogios y seguidores. Así también se ha ganado muchos enemigos y críticos quienes le dicen que no tiene la adecuada preparación ni experiencia religiosa (estudio por correspondencia). Ademas se ha vuelto un comerciante de la Fe; pues este programa de TV lo ha vuelto millonario. Se dice que gana mas de $30,000.00 dolares USA mensuales.

Por otro lado, quienes lo apoyan dice que esto es positivo para la sociedad de Pakistán  pues los hace reflexionar mas objetivamente y puede lograr un cambio en los conservadores radicales.

En su show el toca diversos temas , antes prohibidos, como la educación sexual en las escuelas. También muestra cosas que han causado el enojo de otros países como el mostrar la conversión de un chico hindú al islam. También hace sesiones de exorcismo en directo, las cuales mucha gente cree que son sesiones actuadas o falsas. Aunque ese tipo de cosas se las ha copiado de algunos televangelistas de USA que hacen lo mismo.

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Por la violencia que sufre su país  el televangelista AAMIR LIAQUAT HUSSAIN, tiene un pequeño ejercito que se encarga de su seguridad personal, incluido un vehículo armado con artillería pesada.

Como dije anteriormente, si son sinceros en sus palabras, es decir, sus hechos van de acuerdo a lo que hablan. Entonces creo que se justifican sus programas, sobretodo si logran la tolerancia y solidaridad con todas las religiones y creencias de vida. Lo mismo que deben hacer los cristianos. Ademas de buscar la justicia terrenal, hoy mismo, donde primero debemos empezar por casa.

Hasta siempre.

Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

Éxodo cristiano de Tierra santa

Seguidores de Jesús por cerca de 2000 años, cristianos nativos, actualmente, siguen desapareciendo de la tierra donde nacieron con su Fe. Esto lo mostró en un extenso e ilustrado articulo la revista National Geographic, en Julio 2009 .

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Hoy, 2013, Podría tratar de entenderse que las guerras o conflictos permanentes en dicha zona, entre judíos y palestinos, puede ser una razón valida de explicar este fenómeno  pero la fe cristiana o de cualquier religión depende de los conflictos bélicos? o Hay otras razones?.

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Por ejemplo, en otros lugares pacíficos y prósperos  como USA, también hay mucha gente que ha perdido la Fe por el cristianismo. Y lo que es peor, para mi, hay muchos hipócritas que asisten a las diferentes y numerosas Iglesias cristianas para conseguir beneficios materiales únicamente  pero en su vida privada se comportan peor que un ateo que no tenga valores morales o alguien que no tenga remordimientos en hacer cualquier cosa ilícita para conseguir dinero o lujos materiales. Incluso haciendo daño a personas inocentes que  trabajan o viven en su entorno.

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Personalmente, y de manera preliminar trato este asunto; pues este es un tema muy importante y extenso, lo cual  me resulta imposible tratar en un breve articulo; sin embargo creo que el objetivo de este Blog es el de dejar algunas ideas, preguntas o noticias, de fuentes serias, las cuales puedan ser desarrolladas paulatinamente , según avanzamos en nuestras vidas.

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Por otro lado,  mas allá de títulos de ser cristianos o No, creo que lo mas importante No es la religión o Dios que adoremos, sino como somos en nuestra vida real y que ejemplo real damos a nuestras familias, amigos y personas de nuestro entorno.

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Asimismo creo que el cristianismo tiene cosas muy buenas como el ayudar al prójimo cuando lo necesite y ser solidarios con todos, sobretodo con los mas pobres. Y, en materia macro, a nivel político o económico, lograr influir o crear políticos que instalen concretamente una justicia real en nuestros países y el mundo.Pero eso se cumple actualmente? o Solo esta en las emocionadas palabras de algunos pastores o sacerdotes cada fin de semana?. Su mensaje se resume a: No importa que seas pobre, No importa que sean injustos contigo, No importa que te maten a un ser querido. Total si eres buen cristiano morirás Feliz y Dios te dará un paraíso eterno para que compense todas las injusticias y maldades que te hicieron en esta vida.

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Esto es algo muy importante en que todos podemos participar empezando desde nosotros mismos, nuestras familias, círculos de amigos y demás personas de nuestro entorno diario. Con realismo,sin fanatismo y buscando la unión con todas las demás creencias de vida o religiones y haciendo que el Amor y la justicia, Hoy aquí en la Tierra, No en el paraíso celestial, sea el eje de nuestra convivencia humana en todos los niveles, interacciones o actividades humanas.

Hasta siempre.

CTsT

El Festival de la estrella de nieve (Qoyllur Rit’i)

Sobre 15,000 pies (4572 metros) sobre el nivel del mar, en un remoto valle de los andes peruanos, cerca al pueblo de mahuayari en el departamento del Cuzco en PERÚ. Se celebra cada año el festival de “la estrella de la nieve” (Qoyllur Rit’i) uno de los mas grandes en su clase.

Este festival empezó en 1780 después que una imagen de Jesús apareció al poco tiempo de haber muerto un joven pastor.

En el festival de la estrella de nieve se combinan elementos del catolicismo y adoración de los dioses de las montañas.

A este festival asisten pocos turistas debido, en parte, al frío excesivo y la gran altura lo cual ocasiona problemas respiratorios, mareos, dolor de cabeza, etc.

 

Aunque los turistas que asisten a este festival dicen sentir una “energía sagrada” la cual proviene , según creen los fieles, a una combinación de tres factores:

1) APUS (dioses de la montaña)
2) Pachamama (la madre tierra), y
3) JESÚS.

Otra cosa interesante de mencionar de este festival son las danzas y música por medio de tambores, flautas y algún acordeón.

Cientos de fieles danzan continuamente durante la noche.

Este festival también se suele celebrar durante la luna llena, antes del Corpus Christi (conmemoración de la Santa Eucaristía)


Este año 2012 el festival de la estrella de nieve o Qoyllur Rit’i se dio entre el 2 al 5 de junio.

 

Hasta Siempre.
Carlos Tigre sin Tiempo = CTsT.