«Kupala» celebracion en Polonia, Rusia, Bielorrusia y Ucrania

El dia de Ivan Kupala (Dia de San Juan Bautista) se celebra en Polonia, Rusia, Bielorrusia y Ucrania el 7 de julio del calendario gregoriano (el 24 de junio segun el calendario del cristianismo ortodoxo).
La fiesta del Kupala fue originalmente un rito pagano a la fertilidad, aceptada despues dentro del calendario del cristianismo ortodoxo. Hay equivalentes de esta fiesta, como por ejemplo la Revetlla de Sant Joan que se celebra en Catalunya. (*)

En la foto de arriba vemos a unas jovenes de la aldea de Parichi en Bielorrusia arrojando coronas de flores al río Berezina el día de Iván Kupala, una antigua fiesta pagana de los eslavos orientales que marca el solsticio de verano.

El nombre Ivan es el equivalente esalavo para Juan Bautista y Kupala significa “bano”, ya que era el primer dia del ano cuando la iglesia aprobaba el banarse y nadar en los rios. El termino kupala tambien coincide con la tradicion de bautizar personas sumergiendolas por completo en el agua.

La fiesta sigue celebrandose con entusiasmo entre la juventud rusa. En algunas regiones, el dia del Ivan Kupala es considerado el primer dia de la temporada de banos, cuando suben las temperaturas del agua en rios y lagos.

Dentro de las creencias religiosas eslavas los antiguos ritos Kupala estan relacionados con la purificacion ritual. En esta fiesta, segun las creencias folkloricas, el agua puede “unirse” con el fuego, por eso hay costumbres como los de saltar por encima de las llamas y las hogueras.

Las chicas depositan coronas de flores que el rio se lleva flotando, a menudo iluminadas con velas, con la intencion de prever su suerte en las relaciones segun el comportamiento de las flores al seguir la corriente del rio. Los hombres intentan coger las coronas, con la esperanza de captar tambien asi el interes de la mujer que deposito la corona.

Hay una antigua creencia relativa a esta fecha, que dice que la vispera de San Juan es el unico dia del ano en que florecen los helechos y que la prosperidad, buena suerte, sabiduria y poder recaeran en la persona que halle una de estas flores. Asi, en la Noche de San Juan, los jovenes de los pueblos vagan por los bosques en busqueda de hierbas magicas y, en particular, de las flores de helecho.

Hasta siempre.

Carlos Tigre sin Tiempo (CAVP)

(*)= https://es.wikipedia.org/wiki/Noche_de_Iv%C3%A1n_Kupala

Nochebuena en la Rumanía profunda: demonios, cabras y tradiciones paganas

La fusión de tradiciones cristianas y referencias paganas marcan la celebración de la Navidad en algunas zonas rurales de Rumanía, en la que destacan las llamadas “colinde”, composiciones musicales de origen medieval que sirven también para cohesionar a la sociedad.

“El día 24 de diciembre, después de que oscurezca, van casa por casa a cantar, sentarse a la mesa, comer, beber y sumar a los anfitriones hasta haber visitado todas las casas del pueblo”, dice a Efe la especialista en folclore Laura Jiga Iliescu.

UNA SIMBOLOGÍA PODEROSA

En esas rondas para bendecir a los vecinos, algunos “colindatori” visten máscaras y ropajes que representan a demonios y a animales importantes para estas sociedades rurales, como la cabra o el oso.

Los demonios tienen un papel ambiguo. Por un lado encarnan el mal, pero el ruido de los cencerros y abalorios metálicos que agitan al bailar sirven también para espantar a los malos espíritus, según la creencia popular.

COHESIÓN SOCIAL

En la zona del Valle del Jiu, en el oeste de Rumanía, los jóvenes solteros de las aldeas salen de ronda portando largos bastones engalanados con cintas multicolores con los que felicitan las fiestas a todas las masías del término.

“Participa la comunidad entera; yendo por todas las aldeas que hay esparcidas por la montaña reivindican el territorio y su pertenencia a la comunidad”, explica la estudiosa sobre unas tradiciones que se remontan, al menos, a la Edad Media.

Algo más al sur, en la región de Oltenia, los “colindatori” son niños a los que las familias reciben con hogueras que recuerdan el poder purificador del fuego, un elemento ligado al solsticio de invierno.

En Transilvania, los “colindatori” recitan distintos versos según la casa que visitan. Existen “colinde” para jóvenes casaderos, para niños, para mayores, para familias a las que se les ha muerto alguien y para pastores, pescadores o incluso curas.

Aunque el dinero ha pasado a ser la ofrenda más habitual a los “colindatori”, la ofrenda de comida y bebida sigue siendo una parte central de este ritual.

“El mensaje es que todos podemos llegar a estar, después de la muerte, en la mesa en la que el Señor estaba con los santos apóstoles”, dice Iliescu Jiga, en alusión a una idea que aparece explícitamente en algunas “colinde”.

REPRESENTACIONES DE TEATRO

A la música y el canto se une en algunos casos breves representaciones teatrales en las calles. Una vez más, los sainetes mezclan contenidos bíblicos con historias y personajes de la propia sociedad que los representa.

Son protagonistas animales como la cabra -representada por un esqueleto de madera que incluye dos mandíbulas de madera que chocan rítmicamente-, pero también figuras como el cura o el médico, que son objeto de críticas e ironías.

Según ha escrito el etnógrafo Marcel Lutic, “las cabras bailan, consumen su energía vital, mueren y renacen, un símbolo de la regeneración ritual y la continuidad de la vida”.

El protagonista de uno de estos espectáculos es Marian Barbós, un adolescente de 15 años de Ilva Mare, un conjunto de aldeas de paisajes montañosos idílicos en el norte de Rumanía en el que aún se celebra el llamado “teatro de la cabra”.

Barbós es uno de los decenas de jóvenes de toda Rumanía que el 12 de diciembre viajó a Bucarest para participar en un festival de “colinde”. “Hago esto desde que era un niño”, contó a Efe durante un descanso.

“Como cada año, en Nochebuena volveremos a salir por el pueblo”, agregó Barbós tocado con un gorro de astracán y vestimenta tradicional.

Hasta siempre. Carlos Tigre sin tiempo (C.V.P.)

(*)= EFE, Dic. 19, 2021