Mario Bunge: “Alargar una vida desgraciada es cruel”

Mario Bunge es un filósofo argentino quien publicó en el 2012 el libro “Filosofía para médicos”, en el que, entre otros temas, discute sobre la eutanasia.

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Desde muy chico ya le interesaba la filosofía. “En particular, la filosofía de la física. Y me di cuenta de que para poder entender eso necesitaba entender física. Entonces empecé a estudiar física como medio para hacer filosofía; poco a poco me fui entusiasmando y durante unos años me desentendí de la filosofía. Pero de pronto me topé nuevamente con problemas filosóficos de mecánica cuántica”.

Por su voracidad intelectual en la escuela debió ser el primero…
Para nada, ¡era de los últimos! Era mal alumno, porque me interesaban mucho más otras cosas, por ejemplo, la filosofía, la literatura, la política. Además iba a un colegio cuyos profesores no eran docentes profesionales, sino aficionados, amigos del rector o algo así.

Su última obra es “Filosofía para médicos” (Gedisa, 2012). ¿Qué lo llevó a escribirlo?
El problema del diagnóstico médico me venía interesando desde hacía mucho tiempo, porque es un problema de los llamados “inversos”: va del efecto, el síntoma, a la causa. Y los problemas inversos o bien no tienen solución, o bien tienen muchas soluciones. La mayor parte de la gente abarca problemas directos. Es decir, dada una ecuación, trata de resolverla. Pero el problema inverso [dado un resultado, encontrar la ecuación] es más difícil.

Allí trata temas candentes, como el encarnizamiento terapéutico.
Es el abuso de pruebas diagnósticas, de medicamentos. Por ejemplo, el caso de enfermos terminales a los que se los hace seguir sufriendo innecesariamente porque se sabe que lo único que se puede hacer es prolongar la miseria.

¿Qué criterio debe seguir el médico para saber cuándo detenerse?
Hay que abandonar el precepto tradicional de alargar la vida lo más posible. Lo que importa no es la longitud, sino la calidad. Alargar una vida desgraciada, de dolor, es cruel. Al venir hacia aquí, en el Parlamento de la provincia de Quebec, donde resido, se estaba discutiendo un proyecto de ley sobre muerte digna que permitirá al enfermo pedir que lo asistan para suicidarse. Hoy, la gente con medios, cuando se siente morir y no quieren ayudarla, va a Suiza. En el futuro, podrá ir a Quebec.

¿Está de acuerdo con el suicidio asistido?
Completamente. La máxima de mi sistema ético es: “Disfruta de la vida y ayuda a vivir”. Si llega un momento en que ya no se puede disfrutar ni ayudar a otros, es mejor desaparecer con el mínimo dolor para uno mismo y para los demás.

También escribe que la psiquiatría está muy atrasada.
Los psiquiatras deberían estudiar más neurociencias. Antes se estudiaba el cerebro muerto. Alrededor de 1930, más o menos, [el neurocirujano canadiense] Wilder Penfield fue uno de los primeros en estudiar el cerebro vivo. Aplicaba descargas eléctricas muy leves en la corteza cerebral para ubicar los distintos centros. Junto con Brenda Milner, estudiaba a los pacientes que sufrían epilepsia, fue el primer neurocirujano científico. Antes se operaba de forma completamente empírica y se quitaban cantidades enormes de tejido nervioso. Eso ya no se hace. Hay que hacer psiquiatría biológica. Hay que olvidar a Freud, a Jung, a Charcot y a todos los demás charlatanes.

¿Cree que una mayor formación científica de la población mejoraría la calidad de nuestra vida cívica?
Seguramente, porque al tomar decisiones, sean políticas o médicas, debemos hacerlo sobre la base de ciertos conocimientos.

¿Aunque las decisiones, según dicen las neurociencias, son bastante irracionales?
Sí, muchas veces son impulsivas, puramente emocionales, pero a veces, por ejemplo, en el caso de la política, tenemos antecedentes, sabemos qué puede ocurrir, y en el caso de la medicina también. Hay gente que aun teniendo algún grado de conocimiento científico se atiende por curanderos. ¿A qué recurren? A anécdotas. “A la tía María le fue muy bien”. No tienen ningún peso. La cosa es muy grave, porque en países como Estados Unidos, lo que gastan en acupunturistas, homeópatas, psicoanalistas, es equivalente a lo que gastan en hacerse atender por médicos auténticos. Son sumas enormes, grandes negocios. Hay que educar a la gente. El efecto placebo siempre está en la cabecera de los enfermos. Y no sol o de los enfermos, sino también de los votantes.

Su productividad deja sin aliento, ¿cuál es su secreto?
No dejar de trabajar. Ser moderado y regular en los hábitos. Yo no fumo, no bebo, no como de más, no como porquerías, si puedo evitarlo, pero no hago suficiente ejercicio. Además, evito tóxicos: no leo a Heidegger más que lo indispensable para criticarlo. Lo mismo con Husserl, Nietzsche y Hegel. Ya me envenené cuando era joven leyendo a Hegel. Creía en todo ese macaneo, hasta que me di cuenta de que fue el primer posmoderno, el primer cruzado de la contra-Ilustración. El más importante, pero porque se ocupó de problemas importantes, a diferencia de estos “idiotas” como Derrida, Deleuze, que ni siquiera saben de qué hablan. Hegel se ocupó de problemas importantes, que resolvió mal, por supuesto.

 

Nora Bär (La Nación/GDA), 6 Noviembre 2013.

¿Porqué la gente actúa tan mal?

Saliendo de una tienda fui interceptado por 2 jovenes misioneras de una iglesia cristiana. Ellas me saludaron amablemente y mientras desarrollaban su mensaje introductorio conmigo me obsequiaron una revista con el tema principal que es materia de este articulo.

Como mi filosofia personal es de apertura total a todas las iglesias y filosofias de vida que existe en nuestro planeta tierra, no tuve problema en escucharlas y desarrollar un breve; pero sustancioso dialogo.

Guarde la revista que me obsequiaron y un par de semanas despues la pude leer con detenimiento y pude resumir la explicacion, desde la optica biblica, que le dan a esta cuestion:

1)“La mera opresion puede hacer que un sabio se porte como un loco.” (Eclesiastes 7:7)
2)“El amor al dinero es la raiz de toda clase de males.” (1Timoteo 6:10)
3)“Por cuanto la sentencia contra una obra mala no se ha ejecutado velozmente. Por eso el corazón de los hijos de los hombres ha quedado plenamente resuelto en ellos a hacer lo malo.” (Eclesiastes 8:11)
4)“Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado.” (Santiago 1:14,15)
5)“El que está andando con personas sabias se hará sabio; pero al que está teniendo tratos con estúpidos le irá mal.”

Luego termina el articulo diciendo que la maldad acabará cuando venga Dios y la gente buena y que sufre en silencio se ganará el cielo donde no existe la maldad, los abusos y la injusticia, que hoy es común en el mundo.

Buscando puntos de coincidencia con lo anterior escrito destaco lo siguiente, desde mi punto de vista personal:

1-El amor exagerado al dinero y placeres mundanos es la raiz de los principales problemas del mundo actual. Tanto a nivel de los frios billonarios como de la gente común del pueblo.

Muchos de estos últimos , contradictoriamente, se obsesionan por ser como los millonarios alejandose de los principios basicos del cristianismo que los llevaria a la vida eterna junto a Dios.

Y, desde el punto de vista no religioso, los aleja de ser felices de manera real con lo que tienen o pueden lograr, de buena forma, por ellos mismos; sin tener que adorar, envidiar o querer imitar a las personas que tienen mucho dinero en este mundo.

2-A mucha gente les gusta conseguir las cosas materiales rapidamente, sin mayor esfuerzo; sino se desesperan, se sienten fracasados, se estresan o comienzan a actuar negativamente dejandose llevar por envidias extremas o el querer imitar a idolos de barro. Es triste ver como mucha gente pobre o de clase media no aprecia sus logros , por mas humildes que sean, o como arriesgan su felicidad familiar por buscar metas materiales que no solo terminan con su vida familiar; sino que a ellos mismos los alejan de los mas puros ideales que tenian antes de dejarse ganar por la propaganda materialista televisiva o de algunos “amigos” exitosos en haber conseguido mucho dinero.

Por otro lado, Yo no creo que los seres humanos son buenos o malos solamente por ser pobres o ricos. Creo que en ambos extremos hay gente buena y mala, tal como lo define la religion cristiana, en general.

Asimismo creo que la inmensa mayoria de seres humanos tienen oportunidades de llevar una vida positiva y feliz, de acuerdo a su entorno; sin embargo muchos no lo aprovechan, porque pierden el tiempo en cosas superficiales, tontas o en acciones negativas.

Creo que esta vida es una gran prueba en la que debemos usar todo el potencial que tengamos, sin importar donde estemos o cual sea nuestra situacion economica.

Siempre tendrá mas merito aquella persona que supera la pobreza e ignorancia de su entorno ; que aquel hijo de millonario quien recibe todo lo material por herencia, casi sin esfuerzo de su parte.
No importa que el pobre solo consiga ganar lo necesario para cubrir sus gastos personales y familiares. Si es feliz y honesto. Entonces, le gana “por goleada”, ante la gente honesta y ante Dios, a los millonarios y sus billones de dolares que dominan este mundo terrestre.

La clave es alcanzar el punto de equilibrio humano en donde consigas lo necesario material para ti y/o tu familia; sin perder tus principios morales y eticos. Y que no te importe lo que otros consigan desde el punto de vista de dinero. Si lo consiguen en buena lid. Entonces, felicitalos. Sobretodo si son personas justas y solidarias con las personas de su entorno o pais.

Siempre recuerda que la felicidad es algo interior a todo ser humano y que no depende de la cantidad de dinero que tengas; sino de como afrontas la vida y la vives cumpliendo los principios básicos de justicia, amor y solidaridad con todos los demás seres humanos de este planeta.

Hasta siempre.
Carlos Tigre sin Tiempo (CTsT)

Tenemos que aprender a morir

El suicidio asistido y el turismo de la muerte en Suiza recobran actualidad tras la publicación, la semana pasada, de un estudio de la Universidad de Zúrich. Vivir y morir son dos derechos fundamentales que no se contradicen, sostiene el filósofo suizo, Hans Saner.

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Pie de foto: Hans Saner en Schützenmatt, el parque basiliense donde también solía pasear su maestro, Karl Jaspers. (swissinfo)

Este intelectual pronunció recientemente una conferencia en el marco de la exposición fotográfica ‘Vivir una vez más antes de morir’ en el Kornhausforum de Berna. Entrevista.

swissinfo: La muerte es tema tabú, al mismo tiempo fascina a la gente. ¿Por qué?
Hans Saner: Creo que estamos fascinados porque todos sabemos que vamos a morir, pero no cuándo ni cómo. En esta fascinación se mezcla una dosis de miedo que en ciertas circunstancias puede volverse agobiante. En este estado – fascinado y atemorizado – uno oscila entre la infelicidad y la felicidad de saber que ineludiblemente vamos a morir.

swissinfo: ¿Por qué dijo en su conferencia que “debemos aprender a morir a tiempo”?
H.S.: Este pensamiento de Nietzsche se interpreta hoy en el contexto de que el ser humano alcanza cada vez mayor edad, con lo que surgen enfermedades casi intratables. No debemos engañarnos; en general la vejez está asociada al sufrimiento. Por ello decrece el número de personas que a cualquier precio quieren llegar a ser muy viejas. Este es un ideal cuantitativo y falso.

Debemos preguntarnos más bien cómo conservar la calidad de vida en la vejez. Si ésta se pierde, uno tiene el derecho a decir ‘basta’. Y es que hay un doble derecho humano fundamental: a vivir, lo que significa que nadie, tampoco una institución, tiene derecho a matarme. Y a morir, que significa que si quiero acabar con mi vida y soy jurídicamente capaz de ello, nadie tiene el derecho de hacerme desistir. Estos dos derechos no se contradicen: uno prohíbe la violencia contra mí, que no se me mate; y el otro prohíbe obligarme o condenarme a sufrir.

swissinfo: Entonces tenemos la libertad también para quitarnos la vida.
H.S.: Sí. Somos seres casuales, pero en el proceso de la vida, en cierto modo nos hacemos cargo de nosotros mismos. Es decir, no somos más seres casuales, sino que estamos en el curso de una biografía que nos determina. No todo puede dejarse completamente al azar. La ansiada independencia encierra la posibilidad de ir voluntariamente a la muerte.

swissinfo: Lorenz Imhof, coautor de un reciente estudio sobre el suicidio asistido y el turismo de muerte en Suiza, afirma que la cuestión no es vivir o morir, sino la forma de morir.
H.S.: Los ancianos no temen a la muerte, sino a todo lo que podría estar asociado a ella, o sea, la posible crueldad del sufrimiento. En este caso, suicidio asistido significa ayudar a morir. El problema es hasta qué punto es aceptable el suicidio asistido activo. Creo que debería ser aceptado cuando es deseado o exigido por el enfermo grave o por quien está cansado de vivir. Y debe ser denegado cuando es llevado a cabo contra esos deseos.

swissinfo: ¿El denominado ‘turismo de la muerte’ daña la imagen de Suiza?
H.S.: No lo creo. El suicidio asistido no es un fenómeno generalizado. Las apreciaciones vienen, en parte, de estratos que han visto de cerca la eutanasia pervertida. Lo que pasó en el Tercer Reich, los asesinatos en masa, no tienen nada que ver son el suicidio asistido, que no sólo debe ser permitido sino fomentado.

El ser humano no puede quedar abandonado al destino. Tenemos el derecho a acortar el tiempo de vida. Esto es lo que quiero decir con “debemos aprender a morir a tiempo’. El proceso de morir puede convertirse en algo muy difícil para una familia, para un grupo, y si el enfermo tiene el deseo de morir, no tenemos el derecho a prohibírselo.

swissinfo: Entre los hombres de 15 a 44 años, el suicidio es la causa de muerte más frecuente en Suiza. Pero un estudio de una universidad inglesa señala que los suizos son, después de los daneses, los más felices del mundo. ¿Cómo explica esta contradicción?
H.S.: Es difícil decirlo, las escalas son discutibles. En Suiza no se muestran los sentimientos o las emociones fácilmente. El que no nos quejemos no significa que nos sintamos felices, sino que tal vez renunciamos a la queja porque, justamente, no queremos mostrar los sentimientos. Si Suiza tiene la segunda tasa más alta de suicidios en el mundo, esto puede ser un indicio de un gran sentido de libertad con relación a la muerte; no aceptamos lo que el destino nos depara. Esto tiene que ver con la dignidad que poder decir ‘no’. Es un logro si no tenemos que subyugarnos a vivir contra nuestra voluntad.

swissinfo: ¿Y a usted, qué le hace feliz?
H.S.: Lo mejor en la vida son los amigos. El estudio, la conclusión de una obra, por lo general, es una lucha ligada a mucha disciplina y dureza contra sí mismo. Después de concluir una obra me siento vacío, muchos autores caen en la depresión.

Con los amigos hay la posibilidad de la conversación, de liberarse de la opresora cotidianeidad. También el amor hace feliz, pero la amistad es más importante y más fiable. El amor viene y se va. No tenemos poder sobre él; es vulnerable y a menudo se extingue rápidamente.

swissinfo: “Filosofar significa aprender a morir”, según Platón. ¿Tenemos que volvernos filósofos para aprender a morir?
H.S.: En los últimos tiempos se habla de nuevo de ello. El arte de morir es también el arte de vivir, y viceversa. Lo último de la vida es la muerte, la frontera de todo aquello sobre lo que no sabemos absolutamente nada.

* Entrevista swissinfo: Rosa Amelia Fierro, 14 de noviembre del 2008

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Breve biografia de HANS SANER
Nació en 1934 en Grosshöchstetten, cerca de Berna, y es el filósofo suizo vivo más renombrado.

Estudió Filosofía, Psicología y Germanística en Lausana y Basilea.

Fue discípulo de Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra alemán que emigró a Suiza en 1948 y que conceptualizó una filosofía existencial basada en experiencias extremas.

Entre 1962 – 1969 fue asistente personal de Jaspers, cuyo legado póstumo se encarga de editar.

En 1967 presentó su tesis doctoral ‘La Paz eterna’ sobre los escritos de Kant, con la que ganó el premio Hermann Hesse en 1968.

Reside en Basilea y se manifiesta constantemente sobre cuestiones filosóficas y políticas de actualidad.
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Filosofía como método de vida y sus criticas

Actualmente, se ha dicho que la filosofía, además de ser una forma de pensar y de ser un pensamiento, en la cual uno puede encontrar respuestas profundas, a cuestiones filosóficas, también es una forma en la cual una persona puede vivir y de actuar y no solamente de hacer enfrentamientos con las cuestiones abstractas.

Además, la definición etimológica de la filosofía (“amor por el saber”, nos hace entender que el filósofo debe vivir una vida inclinada a la sabiduría, y que debe de amar al saber en su propia vida.
Desde los tiempos de la filosofía antigua, más específico, desde los tiempos de los filósofos presocráticos, pero mayor aun en los tiempos desde Sócrates, se defendía, que la filosofía era un método de vida, citan por ejemplo a los estoicos, Platón, Aristoteles, Epicuro, Descartes.

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Crítica a la Filosofía

Existen desacuerdos sobre la neutralidad en el punto de vista de la versión actual de este artículo. En la página de discusión puedes consultar el debate al respecto.
La filosofía no es unánime. Basta con apreciar un poco la historia universal, la ciencia hace dos mil años trabajaba con las herramientas más rudimentarias o básicas, y actualmente, está asociada con la tecnología, estas dos han contribuido enormemente para la humanidad, pero la madre que hace dos mil años se preguntaba ¿De dónde venimos? ¿Para qué existimos?, y hoy en día seguimos preguntándonos exactamente lo mismo; ésta es la razón, por la cual, los filósofos no pueden ser unánimes, e incluso, la filosofía, es o abarca todos los ámbitos, pero en la historia universal, al no poder responder sobre las interrogantes que plantearon los Sabios de la Antigua Grecia, los filósofos se fueron pensando en la sociedad, en el arte, en la religión, en la economía, en las matemáticas, etcétera. Para el músico, no todo en la vida es música, para el matemático, no todo en la vida son las matemáticas, para el soldado, no todo en la vida es guerra, mas para el filósofo, todo en la vida es la filosofía…’

* Wikipedia